Más de 300 adolescentes participaron de una jornada colmada de música, danza y producciones artísticas en el Parque de la Ciudad, que marcó el final del ciclo invernal del programa Vacaciones en la Escuela.
Con una gran convocatoria y un clima festivo, más de 300 estudiantes secundarios participaron del fogón que selló el cierre de la edición invierno del programa Vacaciones en la Escuela. El evento tuvo lugar en el Parque de la Ciudad y reunió a jóvenes de entre 16 y 18 años en una celebración que combinó arte, música y emociones compartidas.
La jornada inició con presentaciones grupales en las que los adolescentes mostraron creaciones especialmente preparadas para el encuentro final. Coreografías, canciones, raps y escudos simbólicos sirvieron como vehículo para representar su identidad colectiva, sus vínculos forjados y el trabajo conjunto desarrollado a lo largo de las dos semanas que duró el programa.
En este sentido, la participación activa de los estudiantes fue el eje central del evento. Cada intervención artística tuvo un fuerte componente expresivo que reflejó no solo el compromiso con la propuesta, sino también la apropiación de un espacio pensado para fomentar la creatividad y el sentido de pertenencia.
Luego de las presentaciones, se encendió el fogón, símbolo del cierre de ciclo y de los lazos construidos. Autoridades, docentes y estudiantes egresados del programa compartieron ese momento como un acto de reconocimiento a todo lo vivido en las distintas sedes durante el receso invernal.
Asimismo, durante la jornada se llevaron a cabo talleres abiertos de danza, rap, percusión corporal y cumbia, que invitaron a los presentes a seguir explorando formas de expresión en comunidad. Estas actividades propiciaron la participación espontánea y colectiva, en un entorno festivo donde se celebró lo aprendido y compartido.
A lo largo de dos semanas, los chicos participaron de propuestas recreativas, educativas y artísticas que apuntaron a estimular la imaginación, el juego, la expresión libre y el trabajo en equipo. En tanto, el fogón no solo simbolizó un cierre, sino que fue la expresión de un recorrido hecho con entusiasmo, compromiso y alegría.
La presencia activa de educadores, coordinadores y referentes culturales durante todo el ciclo permitió sostener espacios seguros y motivadores para los adolescentes. Cada sede funcionó como un ámbito donde la palabra, el cuerpo y las emociones se pusieron en movimiento, y el cierre en el Parque de la Ciudad permitió reunir todas esas vivencias en un encuentro compartido.
El fogón final se convirtió en una síntesis colectiva de lo trabajado durante el invierno: un tiempo de encuentro, descubrimiento y crecimiento para cientos de jóvenes que se animaron a crear y a reconocerse en el otro.
