En los barrios de San Cristóbal y Constitución, dos edificios emblemáticos, la Casa Anda y la casa de renta de Carlos Bianchi, enfrentan un incierto futuro debido al abandono y proyectos inmobiliarios. Los vecinos, junto a organizaciones comunitarias, buscan preservar este patrimonio arquitectónico.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, específicamente en los barrios de San Cristóbal y Constitución, dos casas históricas que resistieron más de un siglo están ahora al borde de la desaparición. A menos de diez cuadras de distancia, la Casa Anda, diseñada por el arquitecto Virginio Colombo, y la casa de renta de Carlos Bianchi, escultor de la Casa Rosada, se encuentran en estado de abandono, enfrentando amenazas de demolición y proyectos inmobiliarios. Ambas edificaciones, que han sido testigos de la historia porteña, luchan por sobrevivir ante el olvido y la especulación.
La Casa Anda, ubicada en la avenida Entre Ríos al 1081, fue construida en 1913 por encargo de Leandro Anda, propietario de Calzados Anda. Diseñada por el arquitecto milanés Virginio Colombo, el edificio es una muestra notable del estilo Art Nouveau en la Ciudad. Su estructura de tres cuerpos y tres plantas albergó tanto un local comercial como residencias, destacándose por sus vitrales, balcones, ventanales y un particular almohadillado en la fachada. Sin embargo, la historia de esta casa se oscureció con el tiempo, convirtiéndose en el centro de un trágico mito que la transformó en la «casa del ahorcado», un lugar que aún hoy es motivo de leyendas en el barrio.
Actualmente, la Casa Anda se encuentra en un estado lamentable. La fachada, que alguna vez fue un orgullo arquitectónico, ahora está deteriorada, con vidrios rotos y detalles desgastados. Las plantas crecen entre las columnas y techos, mientras que una mole de doce pisos construida enfrente le quita el sol, acentuando su aspecto desolado. La situación ha llegado a tal punto que la diputada María del Pilar Ramírez, del bloque La Libertad Avanza (LLA), presentó en julio un proyecto en la Legislatura porteña para descatalogar la casa, argumentando el supuesto riesgo de derrumbe, basándose en un dictamen de un perito oficial que describe el estado del inmueble como «ruinoso».
Este proyecto de descatalogación, que sería el primer paso hacia la demolición de la Casa Anda, ha generado una fuerte reacción en la comunidad. Los vecinos de San Cristóbal, junto a la Junta de Estudios Históricos del barrio, han expresado su oposición a la demolición y proponen una alternativa para salvar este patrimonio. «La comunidad del barrio de San Cristóbal quiere revalorizar esta gran obra y si hay gestión gubernamental hasta darle un sentido comunitario», afirman en un comunicado. La propuesta incluye la transformación del edificio en un espacio con fines culturales, lo que permitiría no solo preservar la edificación sino también darle un nuevo uso que beneficie a la comunidad.
En este sentido, el pasado 9 de agosto se llevó a cabo una reunión en la Legislatura porteña, donde participaron diputados, miembros de organizaciones como el Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC) y vecinos, para discutir estrategias que permitan salvar la Casa Anda. Desde el ODC, advirtieron que «destruir o alterar este tipo de edificaciones sería perder una parte irreemplazable de nuestra memoria colectiva, privando a las futuras generaciones de la posibilidad de conocer y apreciar la diversidad estilística que ha dado forma a nuestra identidad». De tal modo, se subrayó la importancia de preservar este tipo de construcciones como una forma de proteger la herencia cultural de la Ciudad.
A solo ocho cuadras de distancia, en la calle Solís al 1800, en el barrio de Constitución, otra joya arquitectónica enfrenta un destino similar. Se trata de la casa de renta construida por el arquitecto Carlos Bianchi, un talentoso escultor italiano radicado en Buenos Aires hasta su muerte en 1912. Este inmueble, que permaneció oculto a la vista del público durante años, fue recientemente «descubierto» por especialistas y vecinos del barrio, quienes han destacado su valor histórico y artístico. La casa cuenta con cuatro paños de cerámica esmaltada belga, ubicados sobre las ventanas del primer piso, que representan figuras femeninas inspiradas en los diseños del checo Alfons Mucha.
Estas obras, que forman una serie sobre las cuatro estaciones, son un testimonio del talento de Bianchi, quien también fue el autor del conjunto escultórico Las Artes y el Trabajo que adorna la fachada este de la Casa Rosada. A pesar de su valor, el futuro de esta casa parece estar sellado, ya que un cartel en el lugar anuncia el desarrollo de un nuevo proyecto inmobiliario. Sin embargo, los vecinos y preservacionistas, liderados por la especialista Andrea García, han comenzado a movilizarse para salvar al menos las cerámicas, que han sido identificadas por el experto belga Mario Baeck como provenientes de la Casa Helman Céramique de Bruselas.
En tanto, la situación de la casa de Bianchi, aunque no tan grave como la de la Casa Anda, también es preocupante. A principios de julio, unas treinta familias que habitaban el inmueble fueron desalojadas, dejando las ventanas tapiadas con ladrillos y el edificio en un estado de abandono. La comunidad espera que, si bien la recuperación de la casa de Bianchi sería más sencilla que la de la obra de Colombo, el destino del inmueble parece inevitable, con un proyecto inmobiliario que ya avanza sin mayores trabas.
