jueves, noviembre 5, 2026
DEPORTES

Franco Colapinto, el piloto argentino que sueña con la Fórmula 1, recorrió la Ciudad

Franco Colapinto, la joven promesa del automovilismo argentino, está cada vez más cerca de cumplir su sueño de competir en la Fórmula 1. En un recorrido por Buenos Aires, compartió su experiencia en la Fórmula 2 y su anhelo de llegar a la máxima categoría del automovilismo internacional lo antes posible.

En una soleada mañana porteña, Franco Colapinto, el piloto argentino que se destaca en la Fórmula 2, se paseó por las calles de Buenos Aires a bordo de un Ford Cobra Shelby, un vehículo tan emblemático como la carrera que sueña alcanzar. En medio del asfalto urbano y con el ronquido característico del motor de fondo, Colapinto confesó su firme convicción: «Estoy más que listo para subir a un Fórmula 1, quiero llegar lo antes posible». Con tan solo 21 años, el joven oriundo de Pilar ha capturado la atención de la comunidad del automovilismo, acercándose cada vez más al máximo escalón de las competencias automovilísticas.

El recorrido por la ciudad no fue un simple paseo. Mientras maniobraba el vehículo deportivo por las calles de Palermo, Colapinto fue recibido con entusiasmo por automovilistas y transeúntes que no podían creer que el joven piloto estuviera allí, al alcance de un saludo. «No lo puedo creer que esos chicos me saluden con tanto fervor, es muy fuerte», expresó emocionado, mientras recordaba cómo un grupo de escolares lo había vitoreado frente al Planetario.

Franco Colapinto no es un nombre desconocido en el mundo del automovilismo. Actualmente, compite en la Fórmula 2, la antesala de la Fórmula 1, y su reciente participación en los entrenamientos oficiales del Gran Premio de Gran Bretaña, en Silverstone, con uno de los monoplazas del equipo Williams, lo ha posicionado como el piloto argentino más cercano a la máxima categoría. «La chance que me dio Williams es única, en su casa y yo siendo argentino, es histórico. Por suerte lo pude disfrutar», comentó Colapinto, reflejando la mezcla de emoción y responsabilidad que siente al representar a su país en escenarios de tal magnitud.

El día en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue diferente para Colapinto, quien desde los 14 años vive en Europa, persiguiendo su sueño de ser piloto profesional. «Hacía mucho que no pasaba días de invierno en la Argentina. Yo me fui a los 14 años a Europa y mis regresos siempre son en verano», recordó con nostalgia mientras recorría las calles de su ciudad natal. Esta vez, la petrolera Gulf le ofreció realizar un paseo por la capital argentina en el Ford Cobra Shelby, un vehículo que, con su rugido potente, no dejó indiferente a nadie.

La experiencia no solo fue un reencuentro con su país, sino también una oportunidad para compartir sus sensaciones sobre el camino que ha recorrido hasta ahora y las metas que tiene por delante. «El siguiente paso es la F2. Es mi trabajo. Sé que si hago las cosas bien, el resto llegará», afirmó con determinación, consciente de que su desempeño en esta categoría será clave para abrirse paso hacia la Fórmula 1.

Colapinto también reflexionó sobre la importancia del apoyo del público, tanto en los circuitos como en las redes sociales. «Uno necesita el apoyo de la gente. La F1 es muy política. Y cuando ves que en un circuito lejano hay una bandera argentina colgada, o con tu nombre, te llena de energía», señaló, destacando cómo la pasión de los argentinos se refleja en cada rincón del mundo, incluso en los comentarios y reacciones que recibe en sus publicaciones online. «Mis rivales me miran porque no tienen ni un cuarto de las reacciones que yo logro en las redes, y eso obedece a que los argentinos somos muy sanguíneos», agregó, reconociendo el valor de esta conexión emocional con su país.

La conversación también abordó los desafíos físicos y mentales que implica ser un piloto de Fórmula 1. Colapinto es consciente de la exigencia que representa manejar un monoplaza en condiciones extremas. «Un auto de Fórmula 1 te exige tremendamente. Por el aspecto mental y psicológico es fundamental. Si no estás fuerte de ahí, el resto no avanza», explicó. Para mantener su preparación, el joven piloto sigue una rutina estricta que combina entrenamientos físicos con sesiones intensivas en simuladores, una herramienta clave en su desarrollo como piloto. «Nos dan 8 horas por día para el simulador. Cortamos un rato al mediodía para almorzar. No nos bajamos, sólo para analizar la data, pero nada más. Amo hacer todo esto, pero son muchas horas mirando pantallas y estudiando datos», describió, destacando la dedicación y el esfuerzo que exige su disciplina.

De cara al futuro, Colapinto tiene claro cuál es su objetivo inmediato: ganar la Fórmula 2 en 2025. «Mi plan para 2025 es ganar F2», afirmó con seguridad, aunque reconoce que el camino hacia la Fórmula 1 depende de múltiples factores, incluyendo el presupuesto y las decisiones de su equipo de managers. En tanto, disfruta cada paso que lo acerca a su sueño, consciente de que cada experiencia, como el reciente test en Silverstone, lo prepara para lo que está por venir. «Fui muy feliz con ese test en Silverstone, no sólo porque me fue muy bien, sino porque lo disfruté en cada minuto», recordó, con la certeza de que cada minuto en la pista es un paso más hacia su gran objetivo.

 

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