jueves, noviembre 5, 2026
CULTURA

Renata Schussheim creó 140 vestuarios exclusivos para despedir la temporada con La Traviata

La reconocida artista plástica y escenógrafa argentina asumió el desafío de diseñar cada traje de manera distinta para la emblemática ópera de Verdi, destacando el trabajo artesanal de los talleres del teatro y el ritmo vertiginoso de la monumental producción.

El Teatro Colón se prepara para despedir su temporada lírica 2025 con una puesta monumental de la célebre ópera La Traviata, de Giuseppe Verdi. La nueva producción de la obra, basada en «La dama de las camelias» de Alejandro Dumas (hijo), se destaca por el trabajo de vestuario ideado por la escenógrafa y artista plástica Renata Schussheim. La diseñadora argentina asumió el desafío de crear 140 trajes exclusivos, todos diferentes entre sí, que fueron confeccionados íntegramente por los prestigiosos talleres de la Casa. La Traviata levantó el telón el martes 18 de noviembre y podrá verse hasta el sábado 29 de este mes, en un total de nueve funciones.

Schussheim, con una destacada trayectoria nacional e internacional desde 1966 en galerías y producciones teatrales junto a directores como Oscar Araiz y Emilio Sagi, encaró este proyecto a sus 76 años como su primera experiencia con La Traviata. La artista plástica relató a Infobae que la magnitud de la producción la mantuvo “muy enfocada durante meses con la ópera de Verdi”. Detalló que comenzó a dibujar en el verano pasado y tuvo la reunión técnica general en abril. Precisó que la producción es “muy grande porque son tres elencos y mucho coro. Son alrededor de 140 trajes, prácticamente todos confeccionados desde cero”.

La escenógrafa se impuso un desafío adicional: hacer todos los vestidos distintos, una idea “muy loca” que nunca le había sucedido. Explica que la decisión se inspira en cómo ocurre “realmente cuando uno va a una fiesta”. Cuenta que el trabajo de dibujarlos fue “al principio encantador, después creí que me moría, y ni te digo cuando hubo que hacerlos”. Agrega que la tarea se complejizó cuando se sumaron más mujeres al coro. Mientras que los hombres visten de esmoquin, “cada mujer tiene un vestido distinto”, lo que implicó un complejo trabajo de búsqueda de combinaciones y telas dentro de la gama de los rojos, pasando del carmín al naranja y al fucsia.

En este sentido, Schussheim reconoció que la monumental tarea “no hubiese sido posible sin una ayuda fundamental que es como una extensión de mí: mis dos asistentes, Martina Nosetto y Mariana Seropian”. Ellas se ocuparon de las «pruebas de ropa multitudinarias», además de estar en el detalle del vestuario de la solista en escena. La artista admite que no se trata de una producción que se haga «con los ojos cerrados», ya que se trata de la primera vez que diseña para La Traviata, obra que considera una música “hermosa, te lleva, es icónica, es la ópera más conocida y querida en general de Verdi”.

La inspiración para los diseños fue tomada de fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, una época dorada de la alta costura. Schussheim se refirió a figuras clave: “Yo adoro Balenciaga de esa época, con esos vestidos abullonados, los talles altos. Y Dior, que es todo lo contrario. Picoteé un poquito de todo”, detalló. En cuanto a la concepción de la obra, Renata describe la primera fiesta de la ópera con atuendos en blanco y negro, y la segunda, en variantes del rojo.

La artista plástica destacó la colaboración con el director de escena, el español Emilio Sagi. Indicó que la idea de los colores provino de él: “Me felicitan por la idea, pero he de ser franca: es de Emilio Sagi. Él siempre tiene una claridad conceptual maravillosa sobre lo que quiere y la transmite. Eso te dispara la imaginación”. Asegura que trabajar con él es “delicioso: es claro, preciso, tiene sentido del humor y es muy amable en los ensayos”. Schussheim también valoró la colaboración de Daniel Bianco, con quien formó equipo en muchos espectáculos.

Los talleres del Teatro Colón se ocuparon de confeccionar minuciosamente cada pieza, trabajando a un ritmo vertiginoso. La escenógrafa se mostró profundamente agradecida con los artesanos del teatro. Remarcó que “Con muchas ganas y mucho entusiasmo me acompañaron” y les agradeció enormemente. Enfatiza que en el Colón, “son las manitos de los artesanos que hacen todo dentro del teatro. No se manda nada hacer afuera. Entonces, la gente que lo hace, sabe y tiene experiencia y lo hace con amor y quiere el teatro. Y bueno, todo eso se ve arriba del escenario».

La dirección musical de la ópera está a cargo de los italianos Renato Palumbo (quien dirige las funciones del 18, 20, 23, 25 y 28 de noviembre) y Beatrice Venezi (a cargo de las funciones del 19, 21, 26 y 29 de noviembre), quienes se alternan al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón. La puesta en escena es del español Emilio Sagi, mientras que el diseño de vestuario recayó sobre la argentina.

La ópera en tres actos, escrita en italiano, narra la tragedia de Violetta Valéry, una cortesana parisina entregada a los placeres que se enamora de Alfredo, un joven de buena familia. Aunque el amor es correspondido, Violetta es obligada a renunciar por el padre de Alfredo, Giorgio Germont, para preservar la reputación familiar, un sacrificio que ella acepta sabiendo que implicará su final. Un momento cumbre se produce en el primer acto, cuando ella, conmovida por la declaración de amor de Alfredo, le entrega una camelia blanca, instándolo a regresar cuando la flor se marchite. Luego, la protagonista comprende su amor y celebra la alegría de ser correspondida con la frase «Essere amata, amando» (Ser amada, amando). Ambos viven juntos en el campo, sostenidos por los bienes que ella vende, hasta la intervención del padre de Alfredo.

Schussheim, quien se fotografió con un valetto (personal de backstage) durante el estreno, reitera que el escenario del Colón tiene una magia única. «Vos te subís a ese escenario y es algo impresionante lo que se siente. No hay mucho así en el mundo. Yo he trabajado afuera, pero te digo como esto, no hay”.

Las siguientes funciones de esta ópera de Verdi en la Casa se programaron para este viernes 21, martes 25, miércoles 26, viernes 28 y sábado 29 de noviembre a las 20:00, además de la función del domingo 23 de noviembre a las 17:00. Las localidades para presenciar la despedida de la temporada lírica pueden adquirirse en la boletería del Teatro Colón, en Tucumán 1171, de lunes a sábado de 9:00 a 20:00 y los domingos de 9:00 a 17:00. También se pueden comprar por internet en www.teatrocolon.org.ar.

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