El Centro de Experimentación de la CABA estrenará el 7 de junio «Reflejos de Macondo», un espectáculo que une imagen y música para conmemorar los 58 años de Cien años de soledad.
En el corazón del territorio porteño, el Teatro Colón se prepara para ofrecer un homenaje inédito a la obra más emblemática de Gabriel García Márquez. El sábado 7 de junio, a las 20 horas, el Centro de Experimentación presentará «Reflejos de Macondo», un espectáculo interdisciplinario que celebrará los 58 años de la publicación de Cien años de soledad. Esta propuesta artística fusionará música e imágenes para reconstruir, desde una perspectiva contemporánea, el universo mítico de Macondo.
La producción, a cargo del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, contará con la participación del fotógrafo colombiano Oscar Perfer y la pianista española María José de Bustos. Ambos artistas serán los encargados de dar vida a esta experiencia sensorial que busca trascender los límites tradicionales del concierto o la exposición visual. Según comunicaron desde el Centro de Experimentación, la idea original fue concebida por Sonia Ezquerrena y la dirección técnica estará a cargo de Giovanny López.
En este sentido, la intención del evento es invitar al público a una introspección artística dentro del mundo creado por García Márquez. A través de retratos de personajes emblemáticos y piezas musicales asociadas a sus historias, la propuesta intenta reconstruir la atmósfera emocional que el escritor colombiano supo imprimir en su novela.
Oscar Perfer presentará una serie de retratos con técnica de iluminación pictórica, una estrategia visual que, en palabras de la organización, busca que «los espectadores se sientan observados por las miradas intensas de los personajes». Así, se propone una inmersión profunda en el imaginario de Macondo, llevando al público a revivir la historia de los Buendía desde un ángulo visual contemporáneo.
A su vez, la música interpretada en vivo por María José de Bustos al piano estará compuesta por obras cuidadosamente seleccionadas para vincularlas con distintos personajes de la novela. Entre ellas se destacan “Claro de luna” de Claude Debussy, asociada a Aureliano Segundo, y “Melodía húngara” de Franz Schubert, relacionada con Mauricio Babilonia. Cada pieza tiene como objetivo representar la esencia de un personaje, no solo desde la emoción, sino también desde su construcción narrativa.
El repertorio incluirá composiciones de destacados autores como Frédéric Chopin, Jean Sibelius, Johannes Brahms, Maurice Ravel, Joaquín Turina, Béla Bartók, Erik Satie y Federico Mompou, entre otros. Cada obra fue cuidadosamente asignada a figuras claves de Cien años de soledad como José Arcadio Buendía, Remedios Moscote, Petra Cotes, el coronel Aureliano Buendía o Melquíades.
De tal modo, el evento se posiciona no solo como un homenaje a García Márquez, sino también como un acto de relectura artística de su obra maestra, en sintonía con el espíritu experimental que define al Centro del Teatro Colón. En tanto, desde la organización explicaron que esta selección musical busca evocar «el ambiente sonoro que inspiró a García Márquez durante la creación de su novela», y al mismo tiempo acompañar las imágenes con una sonoridad que potencie la narrativa visual.
Además, la colaboración entre Perfer y De Bustos pone en primer plano el diálogo entre la imagen y la música, dos lenguajes que aquí se integran para ofrecer una experiencia que excede la contemplación pasiva y propone una participación emocional del espectador. La fotografía apunta a reconstruir, con recursos lumínicos, los vínculos, conflictos y silencios de los personajes, mientras que la música funciona como un puente afectivo con sus mundos interiores.
Por su parte, el Teatro Colón también destacó que Cien años de soledad, publicada por primera vez en junio de 1967 por la editorial Sudamericana en la Ciudad, marcó un punto de inflexión en la literatura latinoamericana. En este contexto, «Reflejos de Macondo» se enmarca dentro de una serie de iniciativas culturales que buscan mantener vigente su legado, renovando la mirada sobre su universo narrativo desde lenguajes actuales.
En la misma línea, el evento pone en valor la influencia de la obra de García Márquez no solo en el ámbito literario, sino también en expresiones artísticas como la música, la fotografía y la puesta escénica. Esta reinterpretación abre nuevas puertas para conectar a las audiencias contemporáneas con el realismo mágico, con una sensibilidad acorde a los lenguajes del siglo XXI.
