La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en conjunto con el Instituto Francés Argentino y la Fundación Proa, impulsó una performance artística que recorrió el Riachuelo a bordo de una embarcación, mostrando cómo el arte y la recuperación ambiental se encuentran en un escenario emblemático del sur porteño.
El Riachuelo, conocido históricamente por sus problemáticas ambientales, se convirtió en el escenario de la performance «La nube que hablaba», una obra del artista francés Yo-Yo Gauthier. Este evento fue organizado por el Instituto Francés Argentino con el apoyo de la Embajada de Francia y la Fundación Proa, y contó con la colaboración del Gobierno de la Ciudad a través de la Dirección General de Limpieza del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.
La obra central de la performance consistió en un globo inflable con forma de nube, de 8 metros de largo y 3 de ancho, que fue desplegado en el jardín de Proa 21, la plataforma cultural de la Fundación Proa. Luego de recorrer la Avenida Pedro de Mendoza, la nube fue trasladada al Riachuelo y embarcada en la Elefante V, una de las embarcaciones del servicio de limpieza de este icónico río.
Durante 45 minutos, el globo fue sostenido por seis artistas mientras navegaba el tramo limpio y navegable del Riachuelo, regresando posteriormente a su punto de partida en Proa 21. Este recorrido, que combinó arte y naturaleza, buscó resaltar la transformación ambiental del área y sus posibilidades para el desarrollo de actividades culturales y recreativas.
La Dirección General de Limpieza puso a disposición no solo la embarcación Elefante V, sino también las Elefante III y Eco-Río, todas utilizadas habitualmente en las tareas de mantenimiento del espejo de agua. Además, el evento contó con el apoyo de una Delta Travel proporcionada por Acumar y una lancha de la Prefectura Naval Argentina, encargada de garantizar la seguridad y el control durante toda la navegación.
Estas operaciones fueron posibles gracias a las tareas de limpieza diarias que el Gobierno de la Ciudad realiza en la Vuelta de Rocha, en coordinación con Acumar y la Prefectura Naval. Dichas acciones han permitido la plena navegabilidad de este tramo del Riachuelo, abriendo el espacio a actividades de remo, turismo y expresiones culturales.
El objetivo de esta intervención artística fue tanto sensibilizar sobre el estado del Riachuelo como mostrar el potencial de su recuperación para la integración de propuestas culturales. «La nube que hablaba» no solo simboliza un puente entre el arte y el ambiente, sino que también destaca los avances en la limpieza del río, cuyas aguas ahora pueden albergar eventos de esta magnitud.
En este sentido, la performance se erige como un ejemplo de cómo las iniciativas ambientales y culturales pueden confluir para resignificar espacios urbanos históricamente relegados.
«La nube que hablaba» navegó por un Riachuelo renovado, reflejando el esfuerzo conjunto entre instituciones locales e internacionales para transformar este emblemático lugar en un escenario de arte, cultura y conciencia ambiental. Esta intervención reafirma el potencial del sur porteño como un polo cultural y recreativo, invitando a los vecinos y turistas a redescubrir la riqueza de este rincón de la Ciudad.
