Las legislativas porteñas marcaron un mínimo histórico de participación, con la mitad del electorado ausente. El PRO, debilitado, no ganó en ninguna comuna y quedó tercero, mientras La Libertad Avanza consolidó su poder territorial.
Las elecciones legislativas del domingo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dejaron una postal inesperada: apenas el 53,25% del padrón acudió a las urnas, lo que marcó un récord histórico de ausentismo en la historia electoral porteña. La cifra, que refleja que una de cada dos personas habilitadas no votó, generó preocupación entre analistas políticos y abrió interrogantes de cara al futuro. «Una de cada dos personas no fue a votar», señaló Lara Goyburu, directora ejecutiva de la consultora Management & Fit, en comunicación con el programa Desde el canil, emitido por Bravo TV.
En este sentido, la especialista atribuyó el bajo nivel de participación a una combinación de factores: por un lado, las condiciones climáticas adversas, llovió casi sin pausa durante las 48 horas previas, y por otro, una creciente desafección de un sector del electorado. A su vez, Goyburu recordó que «las elecciones municipales suelen traccionar menos electores que las nacionales», lo cual podría haber influido en la escasa concurrencia.
Asimismo, la jornada electoral reveló un fuerte retroceso del partido Propuesta Republicana (PRO), que quedó relegado al tercer lugar con apenas el 15,92% de los votos, sin lograr imponerse en ninguna de las quince comunas porteñas. «En las comunas del norte salió segundo, y en las demás, tercero», explicó Goyburu, en alusión al magro desempeño del espacio que, en 2023, había ganado en 14 comunas. De tal modo, el resultado representa un duro golpe para la fuerza que supo dominar la política porteña durante más de una década.
Las comunas con menor asistencia fueron la número 2, correspondiente al barrio de Recoleta, y varias del sur de la Ciudad, donde históricamente la participación suele ser más baja. La situación encendió alarmas entre los analistas, que comienzan a observar un debilitamiento generalizado del interés político ciudadano. «Tenemos que investigar qué pasó. No se debe pasar por alto», advirtió Goyburu.
Por su parte, el peronismo representado por Leandro Santoro mantuvo un caudal de votos en línea con su histórico rendimiento en la Ciudad. Aunque no logró superar al oficialismo libertario, sí recuperó terreno en algunas comunas del sur y del centro porteño, lo que evidenció cierto repunte, aunque insuficiente para liderar la contienda.
En tanto, el espacio que sí salió fortalecido fue La Libertad Avanza (LLA), cuya estrategia territorial parece haber rendido frutos. Según Goyburu, se percibe un «aprendizaje de La Libertad Avanza» en relación con la necesidad de construir poder en los distintos distritos. En este sentido, remarcó que ya no dependen de alianzas o sellos ajenos, sino que impulsan candidatos propios, lo que les permitió ampliar su presencia territorial. «Tanto LLA como el PRO pescan en la misma pecera», ilustró la analista, señalando que el avance libertario perjudica más al partido amarillo que al peronismo.
En este nuevo escenario político, el oficialismo nacional logró consolidarse como primera fuerza en la Ciudad, dejando al PRO en una posición de debilidad y al peronismo en una meseta sin grandes sorpresas. Desde el búnker de los ganadores, el vocero presidencial Manuel Adorni declaró: «Todo aquel que acompañe nuestra agenda es bienvenido, venga de donde venga», en un intento por abrir el juego a nuevas alianzas sin cerrar la puerta a futuros acuerdos.
