La exposición “Comienzo de juego” que estará abierta al público hasta marzo de 2025, fusiona arte y literatura a través de una exhibición de objetos personales del escritor, obras de arte e instalaciones sonoras inspiradas en su obra.
El Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires celebra la figura de Julio Cortázar con la exposición “Comienzo de juego”, que se podrá visitar hasta el 23 de marzo de 2025. Esta muestra, enmarcada en el “Año Cortázar”, conmemora los 110 años del nacimiento y los 40 años de fallecimiento del autor, cuyo legado literario sigue impactando la cultura contemporánea. Con una superficie de 1500 metros cuadrados, la exhibición se sitúa en el área llamada Cronopios, J y C, inaugurada en 1994 en honor al célebre escritor.
La exposición presenta, por primera vez en el país, una colección de objetos personales de Cortázar, que incluyen fotografías de su infancia, primeras ediciones de sus obras, cartas y grabaciones con su voz. Los visitantes tienen la oportunidad de interactuar con obras de arte e instalaciones sonoras que permiten explorar la vida y obra de Cortázar de una manera accesible para todos. Las salas están diseñadas para conectar a los asistentes con escenas de relatos emblemáticos como “Casa tomada” y “Continuidad de los parques”, brindando una experiencia inmersiva en el universo del autor.
Los curadores Maximiliano Tomas, Pablo Gianera y Rodrigo Alonso han estructurado la biografía del escritor en dos períodos: desde su infancia hasta su viaje a Francia en 1951, y desde su consagración literaria hasta su muerte en 1984. Al ingresar a la sala J, los visitantes pueden explorar su juventud en Banfield, donde Cortázar se dedicó a la docencia y comenzó a escribir sus primeros relatos. En esta sección, se exhiben álbumes familiares, sus primeras publicaciones bajo el seudónimo Julio Denis y el ejemplar de “Anales de Buenos Aires” en el que Borges publicó “Casa tomada”.
Por otro lado, la sala C está dedicada a su vida en París, adonde llegó en 1951 y donde se consolidó como escritor. Entre los objetos exhibidos se encuentran un sombrero negro con orejeras, una pipa desgastada, una tabaquera y una radio portátil que parece un libro con brazos. Muchos de estos artículos, nunca antes mostrados en Argentina, provienen del Museo del Escritor en Madrid, fundado por los coleccionistas argentinos Raúl Manrique Girón y Claudio Pérez Miguez, y fueron donados por Aurora Bernárdez, esposa de Cortázar y albacea de su obra.
La exposición también incluye cartas manuscritas y mecanografiadas, fotografías del álbum familiar de Cortázar y grabaciones con mensajes y poemas. Una de las piezas más destacadas es la primera edición de “Último round”, un libro interactivo que permite al lector componer las páginas a su gusto, considerado un precursor de las “ventanas” de Internet. Además, se presenta un diccionario de inglés que Cortázar utilizaba para sus traducciones y un libro de cuentos de Edgar Allan Poe que tradujo.
Los curadores han enfatizado el impacto del viaje a Francia en la vida de Cortázar, señalando que este viaje fue un hito que transformó su carrera. La muestra también incluye proyecciones de cortometrajes del cineasta Eduardo Montes-Bradley, que presentan imágenes capturadas por Cortázar en sus viajes por India, generando un diálogo visual entre su vida y su obra.
Rodrigo Alonso diseñó un pasaje de 90 metros que conecta las salas J y C, invitando a los visitantes a sumergirse en experiencias inspiradas en los títulos de las obras de Cortázar. Este pasaje permite a los asistentes elegir su propio recorrido, explorando diversas atmósferas literarias y conectando con obras de artistas visuales que han tomado inspiración de su legado.
La sala Cronopios presenta obras de destacados artistas como León Ferrari, Marta Minujín, Edgardo Giménez y Pablo Suárez, quienes han creado piezas que interactúan con el imaginario cortazariano. “Rodrigo Alonso imaginó un mundo de fantasía atravesado por las artes visuales, y los visitantes podrán perderse en un túnel que conecta estos universos creativos”, destacó Maximiliano Tomas.
Al finalizar el recorrido, los asistentes podrán disfrutar de una instalación sonora interactiva que incluye audios originales de Cortázar, permitiendo a los visitantes mezclar y tocar las piezas de un teclado que reproduce su voz de manera única. También se presenta un audio epistolar dirigido a la escritora Alejandra Pizarnik, revelando la profundidad de su amistad.
