jueves, noviembre 5, 2026
MEDIO AMBIENTE

Incrementan la plantación de árboles en la Ciudad con más de 18 mil ejemplares para el 2024

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires comunicó su plan de plantación de árboles para este año, elevando la cifra de ejemplares previstos de 15 mil a más de 18 mil, en respuesta a la pérdida de árboles por tormentas. La iniciativa, que se extiende de mayo a octubre, tiene como objetivo aumentar la biodiversidad y el verdor en la ciudad.

El Plan de Plantación 2024 en la Ciudad experimenta un significativo incremento en su meta inicial, con el objetivo de contrarrestar los daños ocasionados por recientes tormentas que provocaron la pérdida de más de 1,000 árboles. Originalmente, se había planificado plantar 15 mil ejemplares a lo largo de este año; sin embargo, la cifra se ha elevado a más de 18 mil, lo que refleja el compromiso del gobierno porteño con la sostenibilidad y la mejora de los espacios verdes.

La estrategia se puso en marcha en mayo y continuará hasta octubre, coincidiendo con los meses de temperaturas más bajas, una decisión fundamentada en la necesidad de minimizar el estrés en los árboles recién plantados y así asegurar una mayor tasa de supervivencia. En este sentido, el gobierno de la ciudad ha sumado 7.500 nuevas planteras y ha relevado más de 6.000 que estaban vacías, garantizando que el crecimiento de la cobertura arbórea sea sostenible y efectivo. Asimismo, se prevé la incorporación de 4.400 ejemplares en espacios verdes, contribuyendo a diversificar las especies y mejorar la calidad ambiental.

La elección de las especies de árboles a plantar no se hace al azar; se considera meticulosamente el entorno donde crecerán. Factores como el ancho de las veredas y el espacio disponible para el crecimiento de la copa son determinantes en la selección. Entre las especies elegidas destacan el jacarandá, el fresno dorado, el crespón, la fotinia, el viscote, la pata de vaca, la anacahuita, el cedro misionero, el lapacho rosado, el ciruelo de flor, el jacarandá, el liquidámbar, el tulipanero, el plátano, el tilo, el ibirapitá, la tipa y el fresno americano, entre otras. Esta diversidad asegura no solo la belleza escénica de la ciudad, sino también la resiliencia del ecosistema urbano.

De tal modo, la planificación detallada garantiza que cada especie se adapte de manera óptima a su entorno, lo que a su vez maximiza los beneficios ambientales y estéticos. Específicamente, el jacarandá (Jacaranda mimosifolia) es uno de los más emblemáticos por su floración violácea, que adorna las calles porteñas en noviembre y febrero. Además, su follaje etéreo es ideal para veredas medianas y amplias.

Por su parte, el fresno (Fraxinus spp) se destaca por su adaptabilidad y resistencia, cualidades que lo han convertido en una de las especies más utilizadas para el arbolado urbano. Durante los meses cálidos, su follaje es abundante, y en otoño, la pérdida de sus hojas permite la entrada de luz solar, lo que lo hace adecuado para veredas de dimensiones medianas y amplias.

Asimismo, el tilo (Tilia viridis sub. x moltkei) ofrece no solo un denso follaje, sino también una forma estéticamente agradable y un aroma característico de sus flores, siendo apto para veredas más amplias. En tanto, la tipa (Tipuana tipu), conocida por su gran tamaño y floración dorada en primavera, ocupa un lugar destacado en el paisaje urbano, especialmente en veredas de ancho excepcional. Esta especie contribuye significativamente al valor estético de las calles durante un largo período del año.

Finalmente, el crespón (Lagerstroemia indica) es ideal para veredas angostas debido a sus pequeñas dimensiones y su adaptación al entorno urbano. Esta variedad se destaca por su capacidad para embellecer las calles sin requerir grandes espacios para crecer.

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