jueves, noviembre 5, 2026
COMUNAS

La Policía de la Ciudad hizo su balance del primer año de gestión en la seguridad del Barrio 1.11.14

Tras el retiro de las fuerzas federales, la fuerza porteña concretó 910 intervenciones que derivaron en 845 detenciones y el decomiso de casi 45.000 dosis de estupefacientes en el Bajo Flores.

La Policía de la Ciudad cumplió hoy su primer aniversario al frente del control preventivo y la seguridad integral en el barrio 1.11.14, un territorio que representaba el último bastión bajo custodia de las fuerzas federales en el territorio porteño. Durante estos doce meses de gestión, los datos oficiales arrojan un saldo de 910 intervenciones policiales por diversos delitos, que culminaron con la detención o imputación de 845 personas. Este cambio de mando, ocurrido el 16 de diciembre de 2024, significó un hito para la política de seguridad de la capital nacional, al completar el traspaso de competencias territoriales que antes ejercía la Gendarmería Nacional en una superficie de doce kilómetros cuadrados.

El despliegue operativo en esta zona crítica, que abarca también los barrios Bonorino, Rivadavia I y II, Juan XXIII e Illia I y II, se sustenta en la labor de 331 efectivos pertenecientes a la Unidad Táctica de Pacificación V. Este cuerpo integra la Superintendencia de Pacificación de Barrios, conocida popularmente como “La Barrial”, una división especializada en entornos vulnerables. Un dato distintivo de la conformación de este equipo es que el 34% del personal apostado en el lugar son mujeres, lo que refuerza la impronta de proximidad y mediación que busca la fuerza en el Bajo Flores.

En este sentido, el combate contra el narcotráfico y el narcomenudeo se posicionó como uno de los pilares fundamentales del trabajo diario en la Comuna 7. A lo largo del año, la policía clausuró diez búnkers destinados a la comercialización de sustancias prohibidas y logró la incautación de 44.765 dosis de drogas. El pesaje total de los estupefacientes retirados del mercado ilegal alcanzó los 12.700 gramos, tratándose en su gran mayoría de cargamentos de cocaína y pasta base. De las 910 actuaciones totales, 293 correspondieron específicamente a infracciones a la ley de estupefacientes, lo que derivó en la puesta a disposición judicial de 312 sospechosos vinculados a esta actividad ilícita.

La dinámica de patrullaje en CABA para estos sectores se basa en un modelo de presencia constante las 24 horas, mediante el uso de 16 móviles y patrullas a pie integradas por un mínimo de cinco efectivos. Además de los operativos por drogas, las estadísticas anuales reflejan 125 intervenciones por lesiones, 108 casos vinculados a robos o hurtos, 42 por atentado y resistencia a la autoridad, y 32 detenciones de personas que contaban con pedidos de captura vigentes. Por su parte, el personal de “La Barrial” registró 38 actuaciones por desobediencia y 21 por encubrimiento, completando un mapa delictivo diverso que requiere una vigilancia intensiva y multifocal.

A su vez, la estructura de la Superintendencia Pacificación de Barrios cuenta con un total de 1.500 agentes distribuidos en siete divisiones territoriales. Cada una de estas secciones posee su propia comisaría para asegurar la cobertura total del terreno, con la particularidad de que dos de estas dependencias están conducidas por mujeres. La estrategia de las Unidades Tácticas de Operación Barrial consiste en recorrer los pasillos y calles internas en grupos de entre cinco y diez agentes, lo que permite una respuesta rápida ante los llamados que ingresan a la central de emergencias.

De tal modo, los efectivos realizan un promedio de 200 desplazamientos diarios motivados por alertas al 911 o solicitudes directas en las comisarías del barrio. Esta presencia no se limita exclusivamente a la prevención del delito, sino que también abarca funciones de asistencia social y urgencias básicas. En muchas ocasiones, los agentes actúan como primeros respondedores en situaciones de crisis, brindando primeros auxilios, coordinando evacuaciones sanitarias o colaborando en tareas de extinción de incendios. Asimismo, la fuerza interviene de manera frecuente en emergencias originadas por violencia de género o conflictos intrafamiliares, donde la mediación inmediata resulta clave para evitar desenlaces trágicos.

Buenos Aires consolidó así un esquema donde la policía de proximidad busca generar un vínculo de confianza con los vecinos de los barrios populares. La finalidad primordial de esta fuerza especial es garantizar la paz social y el orden en áreas que históricamente sufrieron la fragmentación del tejido urbano. También se destaca el rol de las patrullas integradas, que al circular permanentemente logran disuadir la instalación de nuevos puntos de venta de droga y recuperan el espacio público para los residentes.

El traspaso definitivo del control de la 1.11.14 de manos federales a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cierra un ciclo de transición iniciado hace años. La unificación del mando policial en todo el distrito permite una mejor coordinación de los recursos tecnológicos y humanos, facilitando el seguimiento de causas judiciales y la implementación de políticas de seguridad a largo plazo.

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