jueves, noviembre 5, 2026
CULTURA

El MALBA responde a Ciruelo tras su denuncia de “plagio” por una obra de Carrie Bencardino

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires respaldó la pieza de la artista, que reconoció inspiración en un trabajo del ilustrador, en medio de un debate sobre apropiación y homenaje en el arte contemporáneo.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) salió al cruce de la denuncia de Gustavo “Ciruelo” Cabral luego de que el ilustrador advirtiera sorprendentes similitudes entre una de sus obras y una pintura exhibida en la muestra “El desentierro del diablo”, de la artista Carrie Bencardino. En un comunicado, la institución sostuvo que Bencardino trabaja desde hace más de una década con imágenes tomadas de internet, revistas, discos y videoclips, y que su metodología se inscribe dentro de las prácticas contemporáneas de apropiación artística.

La propia Bencardino explicó que la pieza en cuestión fue concebida como un homenaje. “Tengo un póster firmado por Ciruelo desde mis 15 años. Por eso decidí hacerle un cover”, señaló. Además, aclaró que “la mitad de mi producción trabaja sobre imágenes de los imaginarios visuales de las comunidades de las que formo parte. Es un modo de homenaje, una influencia explícita”, y que su referencia está explicitada en el catálogo de la muestra.

El conflicto comenzó cuando Ciruelo, reconocido internacionalmente por su trabajo con dragones y referente del Fantasy Art, compartió en Instagram la comparación entre su obra de 2005 titulada Dragon Caller y la pintura de Bencardino, exhibida en el MALBA. La publicación generó miles de interacciones y abrió un debate sobre los límites entre homenaje y plagio. Consultado, el ilustrador aclaró: “Muchos de mis fans reaccionaron exasperados, no quiero perjudicar a Carrie. En el Malba, no vi ningún crédito ni referencia a mi obra. Ella dice que es fan mía desde la juventud, pero no me pidió disculpas. Yo lo dejaría ahí”.

La artista respondió a través de su propia publicación con la frase: “los ídolos de la infancia se pueden convertir en terribles fantasmas”, un comentario que provocó reacciones negativas entre los seguidores de Ciruelo y avivó la polémica. A su vez, el ilustrador destacó que su intención fue informar y no generar un conflicto: “No quiero que esto sea negativo para ella ni para el Malba”.

El debate se inscribe en una cuestión más amplia sobre apropiación y homenaje en el arte contemporáneo, un tema recurrente desde el dadaísmo, el pop art y hasta la era digital. La apropiación de imágenes y estilos es una práctica habitual, pero genera tensiones sobre dónde termina la inspiración y comienza la reproducción sin transformación. Expertos señalan que la clave radica en si la obra aporta una mirada crítica o un nuevo significado, o simplemente replica lo existente.

El caso de Ciruelo y Bencardino no es aislado. En el ámbito internacional, artistas como Jeff Koons enfrentaron demandas por utilizar fotografías ajenas, y en la música surgieron polémicas sobre coincidencias entre composiciones, demostrando que los límites entre homenaje, influencia y plagio siempre generan debates intensos. En este sentido, el episodio refleja la tensión entre el derecho de los creadores a proteger sus obras y la libertad de otros artistas de dialogar con esos universos visuales, un dilema que continuará siendo discutido en el mundo del arte contemporáneo.

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