En una iniciativa conmovedora, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizó la apertura de la muestra «Tatuajes Sanadores» de la Fundación Mandinga Tattoo, en conmemoración al aniversario de «Ni Una Menos». Esta exhibición expone el poder del arte del tatuaje para sanar heridas físicas y emocionales causadas por la violencia de género.
La ceremonia de inauguración, encabezada por el vicepresidente primero de la Legislatura, Matías López, junto a Diego Startopoli, director de la Fundación Mandinga, marcó un momento significativo para reflexionar sobre el impacto positivo que puede tener el arte en la vida de las personas que han sufrido violencia de género.
La muestra, ubicada en el Hall de la planta baja de la Legislatura, presenta una colección de imágenes que testimonian cómo el equipo de Mandinga Tattoo ha utilizado su talento para cubrir marcas de violencia en la piel de mujeres. Desde cirugías hasta quemaduras, los tatuajes han servido como una forma de sanación y empoderamiento para estas valientes sobrevivientes.
En este sentido, el vicepresidente López elogió el compromiso de la Fundación Mandinga Tattoo en acompañar a las mujeres en su proceso de recuperación, convirtiendo el dolor en arte sanador. Además, la diputada María Sol Méndez, presidenta de la Comisión de Mujeres, Género y Diversidad, rememoró el trágico caso de Chiara Páez, cuya muerte impactó profundamente en la conciencia colectiva y sirvió como catalizador para el movimiento «Ni Una Menos».
Por su parte, Diego Startopoli, director de la fundación, compartió su filosofía detrás de los «Tatuajes Sanadores», expresando su compromiso de cambiar la vida de las mujeres que buscan su ayuda. Asimismo, destacó que la muestra es un homenaje a todas las mujeres que han pasado por Mandinga Tattoo en busca de sanación y transformación.
Un testimonio especialmente conmovedor fue el de Yanina Maidana, quien sufrió quemaduras en el 40% de su cuerpo como resultado de la violencia doméstica. Después de un largo y doloroso proceso de recuperación, encontró en Mandinga Tattoo una nueva esperanza y una forma de reconciliarse con su propio cuerpo.
En definitiva, «Tatuajes Sanadores» es más que una simple exhibición de arte. Es un recordatorio del poder transformador del amor, la empatía y la creatividad en la lucha contra la violencia de género. En un día tan importante como el aniversario de «Ni Una Menos», esta muestra nos invita a reflexionar sobre el camino hacia un futuro donde todas las mujeres puedan vivir libres de violencia y con dignidad.
