A través de un operativo de seguridad en un antiguo hotel del barrio de Constitución la gestión comunal alcanzó la cifra de 550 espacios recuperados y devueltos a sus propietarios originales en los últimos dos años.
La administración de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concretó el desalojo de un ex hotel ubicado en la zona de Constitución que permanecía ocupado ilegalmente y presentaba condiciones edilicias críticas. Con esta intervención el Ministerio de Seguridad porteño contabiliza un total de 550 inmuebles recuperados durante el transcurso de los últimos dos años de gestión. El valor de mercado de las propiedades restituidas a sus dueños legítimos representa una cifra que supera los 200 millones de dólares. El procedimiento más reciente tuvo lugar en la calle Brasil 920 donde funcionaba un establecimiento que ponía en riesgo tanto a sus ocupantes como al entorno barrial debido a graves deficiencias de infraestructura y seguridad.
Jorge Macri se refirió a la importancia de estos operativos y remarcó la postura oficial respecto al derecho a la propiedad privada. El Jefe de Gobierno afirmó que “ya les devolvimos a los privados el equivalente a más de 200 millones de dólares en propiedades que estaban tomadas”. El mandatario explicó que estas situaciones afectan desde pequeños inversores hasta propietarios individuales. En este sentido el funcionario señaló que les sucedió con departamentos que le quitaron a una jubilada porque ingresaron intrusos e incluso con edificios completos. Según la visión del Ejecutivo local la permanencia de estas usurpaciones fomenta la degradación del espacio público. Macri sostuvo que en esos lugares se instala el mal en el barrio porque empieza el narcomenudeo, la trata y se esconden los que delinquen. Por tal motivo el jefe comunal ratificó la decisión política de terminar con estas irregularidades.
La inspección previa que derivó en la clausura del edificio de la calle Brasil fue solicitada por la Defensoría del Pueblo. Durante el ingreso las autoridades detectaron un escenario de precariedad absoluta calificado como deplorable por los agentes intervinientes. Los informes técnicos detallaron la presencia de vidrios rotos, garrafas conectadas de forma precaria a diversos artefactos y habitaciones construidas por fuera de cualquier plano legal. Esta situación generaba una sobrecarga estructural peligrosa que se manifestaba en rajaduras con vegetación enraizada y un riesgo eléctrico extremadamente elevado. Asimismo las instalaciones sanitarias deficientes representaban una amenaza constante para la vida de las personas que habitaban el lugar.
El relevamiento de los organismos de control de CABA también expuso la falta de elementos básicos de prevención de incendios. El inmueble carecía de extintores con carga vigente y poseía escaleras que no cumplían con ninguna reglamentación vigente. De hecho los peritos identificaron una escalera con riesgo inminente de derrumbe. A su vez el hotel contaba con entrepisos fabricados con materiales combustibles dentro de las habitaciones y tableros eléctricos precarios con cables expuestos en contacto directo con madera. Un hallazgo que sorprendió a los efectivos de la Policía de la Ciudad fue la existencia de una abertura en una pared medianera que conectaba de manera clandestina con la propiedad lindera situada en Brasil 908.
En el despliegue del operativo trabajaron de manera conjunta diversas áreas de la capital nacional. Además de la fuerza policial porteña participaron miembros de la Guardia de Emergencias, agentes de la Red de Atención y personal especializado del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. Este trabajo interdisciplinario busca garantizar que los procesos de desocupación se realicen bajo estrictas normas de seguridad y asistencia. La recuperación de viviendas y la seguridad pública aparecen como ejes centrales dentro de las prioridades fijadas por la actual conducción política del distrito.
Las acciones recientes de la Ciudad incluyen otros puntos críticos de la geografía urbana. Durante la semana pasada los efectivos policiales desalojaron una propiedad en el cruce de Sánchez de Loria 60 y Don Bosco. Un evento de características similares ocurrió en un antiguo restaurante de estilo francés ubicado en la intersección de Carlos Calvo y Sarandí en el barrio de San Cristóbal. Sobre este último caso los vecinos denunciaron mediante redes sociales que el lugar estaba lleno de fisuras y funcionaba como punto de venta de estupefacientes durante las 24 horas. Ante los constantes llamados al sistema de emergencias 911 el Gobierno porteño procedió a la desocupación efectiva del predio el pasado martes.
La nómina de edificios recuperados en menos de veinticuatro meses abarca estructuras emblemáticas de Buenos Aires. Entre ellos se destaca el inmueble de 12 pisos conocido popularmente como el Elefante Blanco en el barrio de Belgrano el cual permaneció usurpado durante medio siglo. También figuran en la lista la histórica Casa Blaquier situada en el Casco Histórico y la denominada Galería del Terror en Nueva Pompeya. Por su parte la Ciudad logró retomar el control de un sector del Mercado de Bonpland en Palermo y de un predio de 2.500 metros cuadrados ubicado en la zona de Paseo Colón y San Juan que anteriormente era administrado por el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados.
La política de restitución de bienes se extendió por diversos barrios como Almagro, La Boca, Villa Crespo, Barracas y Balvanera. En Villa del Parque se recuperó el predio conocido como La Lechería devolviendo la tranquilidad a la zona. De igual modo en los barrios de Constitución, San Telmo y Flores las intervenciones permitieron desarticular ex hoteles que operaban como aguantaderos de delincuentes. En estos espacios según los registros policiales se llevaban a cabo actividades vinculadas a la comercialización de drogas y el ejercicio de la prostitución de manera ilegal.
Como parte de una estrategia integral para el ordenamiento del espacio público el Gobierno de la Ciudad también desplazó a más de 18 mil manteros que realizaban venta ambulante no autorizada. Estas acciones se concentraron en áreas comerciales de alta circulación como Once, la avenida Avellaneda en Flores, Parque Centenario y Chacarita. También se realizaron operativos en Parque Patricios, Liniers, Parque Saavedra y Mataderos. Durante el período de las fiestas de fin de año las autoridades porteñas decidieron reforzar los controles preventivos para asegurar la libre circulación peatonal en las veredas y potenciar la seguridad en los centros de compras a cielo abierto.
