jueves, noviembre 5, 2026
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La Estación VII de Bomberos de Flores celebró sus 120 años de historia y servicio a la comunidad

El cuartel ubicado en el corazón del barrio conmemoró su aniversario con un acto que resaltó el legado del Coronel Calaza y el compromiso actual de sus más de cien integrantes.

El pasado viernes 12 de diciembre, la Estación VII de los Bomberos de la Ciudad celebró su 120.º aniversario con una ceremonia que reunió a autoridades, personal del cuerpo y vecinos del barrio de Flores. Este histórico cuartel, situado en la calle Ramón L. Falcón 2285, representa un pilar fundamental para la seguridad de la zona sur de la capital nacional. Durante el evento, se rindió homenaje a la trayectoria de una institución que nació a principios del siglo XX como respuesta a la necesidad de descentralizar el servicio de emergencias y que hoy mantiene un despliegue operativo de alta intensidad.

La conmemoración contó con la presencia del subsecretario de Emergencias, Néstor Nicolás, y el Jefe del Cuerpo, Juan Carlos Moriconi. También participaron el Director de Defensa Civil, Alberto Carita, y el actual jefe de la Estación VII, Federico Sánchez. El encuentro permitió repasar la relevancia social de este edificio, que en el presente cuenta con una dotación de más de 100 hombres y mujeres dedicados a proteger a los ciudadanos de CABA. La vigencia del cuartel quedó demostrada con cifras concretas, ya que en lo que va del año el personal participó en 1685 intervenciones, lo que refleja un compromiso inquebrantable frente a los desafíos diarios.

El origen de esta estación se remonta a una tragedia que marcó un antes y un después en la planificación urbana de Buenos Aires. Tras un voraz incendio ocurrido en una mercería en 1898, quedó en evidencia que los dos cuarteles existentes en aquel entonces resultaban insuficientes para cubrir las zonas alejadas del centro porteño. Ante este panorama, el Coronel José María Calaza impulsó una estrategia de expansión. En 1901, el propio Calaza adquirió el terreno con fondos personales y un año después inició la construcción de la sede, diseñada originalmente con caballerizas en la planta baja y un mirador central que funcionaba como atalaya para detectar columnas de humo a la distancia.

La inauguración oficial del Cuartel VII tuvo lugar el 22 de octubre de 1905, bajo una estructura que albergaba a una guardia inicial de 25 hombres. Con el correr de las décadas, el espacio abrazó la modernización tecnológica. A las primeras unidades a vapor, como la emblemática «La Calaza», se sumaron vehículos históricos de origen extranjero, entre los que destacan la unidad francesa Delaye de 1911 y la inglesa Leyland de 1936. En este sentido, la estación mantuvo una tradición cargada de simbolismo: bautizar cada vehículo con el nombre de un bombero caído en cumplimiento del deber para honrar su memoria en cada salida.

Durante el acto, Federico Sánchez compartió un discurso que emocionó a los presentes y rescató la esencia del servicio. El jefe de la Estación VII afirmó que “este aniversario invita a mirar hacia atrás con respeto y gratitud, y hacia adelante con esperanza”. A su vez, destacó el valor humano que sostiene la operatividad del cuartel al señalar que “cada página de nuestra historia está marcada por el esfuerzo, la valentía y el sacrificio de quienes supieron dejar todo por el bienestar de la comunidad”. Sus palabras finales resumieron el sentimiento de pertenencia de la dotación actual: “Hoy celebramos no sólo una fecha, sino el legado de quienes nos precedieron y el compromiso de continuar sirviendo con la misma pasión y entrega”.

La Estación VII no es percibida por los habitantes de Flores como un simple edificio administrativo o de seguridad, sino como una parte viva de la identidad barrial. La integración con organizaciones no gubernamentales y el vínculo constante con los vecinos permitieron que la institución se consolide como un referente de solidaridad. Además, la formación continua de sus efectivos asegura que la herencia recibida de los pioneros del siglo pasado se combine con las técnicas modernas de rescate y mitigación de siniestros en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El aniversario también sirvió para poner de relieve la transformación del rol del bombero en la sociedad actual, donde la asistencia en accidentes viales y desastres naturales complementa la lucha tradicional contra el fuego. Por su parte, el jefe del cuerpo, Juan Carlos Moriconi, resaltó la importancia de contar con instalaciones que respeten su valor arquitectónico original mientras se adaptan a las exigencias operativas del siglo XXI. La permanencia de la Estación VII en su ubicación histórica sobre la calle Ramón L. Falcón garantiza una respuesta rápida en un sector de la capital nacional con alta densidad poblacional y actividad comercial.

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