Tras la disolución del Instituto Nacional Belgraniano en mayo, sus miembros fundaron una nueva asociación civil autorizada por la Inspección General de Justicia para preservar las investigaciones, documentos y vínculos internacionales que resguardan la memoria del prócer.
Convencidos de que la labor del Instituto Nacional Belgraniano no podía interrumpirse, un grupo de sus miembros decidió organizarse y dar nacimiento a una nueva entidad. Así, el 1° de octubre la Inspección General de Justicia aprobó la creación de la “Asociación Civil Instituto Belgraniano de la República Argentina” (IBRA), que continuará con las tareas de investigación, docencia y preservación histórica del legado de Manuel Belgrano.
La flamante asociación tiene como propósito mantener viva la misión que dio origen al antiguo Instituto: “La enseñanza y la exaltación de la personalidad del general Manuel Belgrano”. En un comunicado, los impulsores de la iniciativa expresaron su agradecimiento “a los Institutos y Asociaciones Belgranianas de todo el País, a los miembros Eméritos, Honorarios, Correspondientes, Adherentes y Amigos Belgranianos, por sus innumerables muestras de apoyo ejecutivo y espiritual, que nos alentaron para continuar con el inmutable objetivo definido en el art. 2° del Decreto de Oficialización del Instituto Nacional Belgraniano”.
El nuevo organismo convocará en los próximos días a su Asamblea Ordinaria para definir los lineamientos de funcionamiento y las próximas actividades. Según informaron a Infobae fuentes del IBRA, el extinto Instituto funcionaba con apenas tres empleados rentados, un investigador, una secretaria y una persona encargada de la limpieza, mientras que el resto de las tareas eran realizadas ad honorem por los miembros de número. El pequeño equipo fue reasignado a otros institutos dependientes del área de Cultura, y el investigador, un doctor en Historia con dos décadas de experiencia, continuará su trabajo.
La continuidad de su tarea fue uno de los principales reclamos de Manuel Belgrano, chozno del prócer y presidente del Instituto. Al conocerse la decisión oficial, había advertido: “Corre riesgo la investigación y la investigación en estos organismos autárquicos es lo que no se puede perder, porque la autarquía garantiza la neutralidad en la investigación”. También señaló que “es inentendible. Tenemos solo tres empleados contratados y un investigador con 20 años de antigüedad. Todo lo demás es ad honorem. Publicamos 35 libros y digitalizamos documentos únicos que son fuente de consulta para todo el país. Si esto se pierde, se pierde una parte esencial de la historia argentina”.
Entre los trabajos más destacados del Instituto figuran los documentos cronológicos del general Belgrano, publicados en nueve tomos que abarcan hasta el año 1816 y reúnen materiales provenientes de archivos nacionales y provinciales. Resta completar los cuatro años finales de su vida, hasta 1820. Otra de las joyas de la institución es su biblioteca, compuesta por más de 5.000 volúmenes dedicados a la trayectoria del creador de la bandera.
En diálogo con el mismo medio, Manuel Belgrano lamentó: “La historia argentina no se enseña más en las escuelas. Somos los que aún la sostenemos, y ni siquiera eso quieren preservar”. En esa línea, el Instituto se destaca por su aporte educativo, ya que provee materiales a las escuelas y ofrece charlas de formación durante todo el año, especialmente en junio, cuando se conmemora el Día de la Bandera.
Por su parte, Pedro Luis Barcia, miembro emérito del Instituto, elogió la decisión de sus colegas de continuar la tarea mediante una nueva figura legal: “Me parece encomiable que los miembros del Instituto no se hayan dejado vencer por la desazón que les causó la arbitraria decisión oficial y se hayan reconvertido de esta manera”. Además, subrayó que a lo largo de más de ocho décadas la institución “produjo mucho material con muy poco gasto”.
Actualmente, el IBRA conserva vínculos con 46 filiales distribuidas en todo el país y mantiene relaciones académicas con organismos internacionales, entre ellos el Archivo de Indias y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. También se encuentra trabajando en la reconstrucción del itinerario que Manuel Belgrano realizó en su campaña al Paraguay, una labor en la que colaboran investigadores y entidades de Corrientes y Misiones. El resultado de ese trabajo es un mapa que identifica cada etapa del recorrido, desde el cruce del Paraná hasta el retorno por el río Uruguay, considerado un aporte de gran valor cultural y turístico.
En paralelo, la asociación lleva adelante un proyecto similar en torno a las campañas del prócer en el norte argentino, en cooperación con instituciones bolivianas. Ya fueron relevados los campos de batalla de Vilcapugio y Ayohuma, donde se libraron algunas de las contiendas más emblemáticas de la independencia.
Los 19 miembros de número del Instituto, entre los que se cuentan académicos, emprendedores e investigadores, realizan su labor ad honorem, motivados por el compromiso de mantener viva la memoria de Belgrano. Entre los proyectos próximos figura la organización de un Congreso Belgraniano Internacional, previsto para septiembre u octubre del próximo año en la provincia de Corrientes, que contará con la participación de especialistas de distintos países sudamericanos.
