Con una propuesta que combina tradición y modernidad, el Ballet Estable del Colón presentará diez funciones del clásico, con dirección artística del reconocido bailarín y coreógrafo, desde el jueves 24 de julio hasta el domingo 3 de agosto.
El Teatro Colón de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires será escenario, desde el jueves 24 de julio, de una nueva versión de Don Quijote, dirigida por Julio Bocca. Esta renovada propuesta del Ballet Estable, que se presentará durante diez funciones consecutivas, busca proyectar el legado clásico hacia el presente, acercando la danza a un público más amplio sin perder la esencia del repertorio tradicional.
En este sentido, el propio Bocca compartió su vínculo personal con la obra al señalar: «Empecé a bailar el pas de deux a los 15 años y terminé haciendo más de 1.500 funciones. Mi Basilio fue evolucionando con la edad y la experiencia; traté de divertirme y sacar sonrisas en la compañía». Con esta declaración, el ex bailarín y actual director artístico dejó en claro el espíritu que impregna esta nueva puesta, orientada a la emoción, el disfrute y la conexión con el espectador.
Las funciones se extenderán hasta el domingo 3 de agosto, con presentaciones previstas los días jueves 24, viernes 25 y sábado 26 a las 20 horas; domingo 27 a las 17; martes 29, miércoles 30 y jueves 31 a las 20; viernes 1 y sábado 2 de agosto a las 20, y finalmente el domingo 3 a las 17 horas. De tal modo, el Colón ofrecerá una programación sostenida que permitirá a distintos públicos acercarse a esta obra emblemática del repertorio clásico.
La presentación oficial se llevó a cabo en el Foyer del coliseo porteño y contó con la presencia de destacadas figuras del ámbito cultural. Entre ellas estuvieron la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes; el director general del Teatro Colón, Gerardo Grieco; la asistente de dirección artística, África Guzmán; y un elenco de primer nivel integrado por Marianela Núñez, María Celeste Losa, Ayelén Sánchez, Rocío Agüero, Patricio Revé, Maynard Miranda Fernández y Jiva Velázquez.
Durante el acto, Ricardes destacó el valor simbólico de esta propuesta artística y el rol integrador de la danza al afirmar: «el ballet es un lenguaje universal que conecta generaciones y sensibilidades. Estos encuentros con el elenco permiten mostrar el esfuerzo detrás de escena y acercar el arte a toda la comunidad».
Por su parte, Bocca remarcó que esta versión no busca romper con lo clásico sino actualizarlo. Según explicó, la coreografía a cargo de Silvia Bazilis y Raúl Candal propone una versión «corta, precisa y que no pierde la esencia ni la historia de Don Quijote». Asimismo, resaltó la participación de artistas invitados como Marianela Núñez, del Royal Ballet, y Celeste Losa, de la Scala de Milán. Ambas figuras internacionales se suman en el marco de la celebración por los cien años del ballet en el Teatro Colón, lo que da aún mayor relevancia institucional y simbólica al espectáculo.
En la misma línea, la producción incorpora elementos coreográficos de distintas escuelas del mundo. La puesta general parte de la versión original de Marius Petipa, mientras que en la Variación de las copas en la Taberna se incluye una coreografía de Mikhail Baryshnikov, símbolo del ballet ruso y figura legendaria de la danza del siglo XX. Esta integración, a su vez, evidencia una voluntad de diálogo con las grandes tradiciones internacionales.
La reposición coreográfica estará a cargo de la maestra invitada Lorena Fernández Sáez, con el respaldo del Sodre, el prestigioso teatro nacional uruguayo. En cuanto a la música, la partitura original de Ludwig Minkus será interpretada por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida en esta ocasión por Manuel Coves. Así, el espectáculo conjuga talento local con proyección global, tradición con renovación y excelencia artística con una mirada integradora.
Con esta versión renovada de Don Quijote, el Teatro Colón reafirma su lugar como faro cultural de la Ciudad, promoviendo una danza clásica accesible, rigurosa y actual. La dirección de Julio Bocca y la presencia de artistas consagrados confirman la apuesta por una propuesta artística que no se limita al virtuosismo técnico, sino que prioriza también la emoción y la conexión con el público.
