TURISMO

Fotos en blanco y negro para sumergirse en el registro intimista de Oscar Pintor

La muestra de Oscar Pintor se exhibe en la Fototeca Latinoamericana (Godoy Cruz 2626, Distrito Arcos), hasta el 21 de febrero.

La muestra de Oscar Pintor se exhibe en la Fototeca Latinoamericana (Godoy Cruz 2626, Distrito Arcos), hasta el 21 de febrero.

Constructor de una mirada propia, el fotógrafo sanjuanino Oscar Pintor tiene su homenaje en la Fototeca Latinoamericana (FOLA) con la muestra retrospectiva «Vuelta a las fuentes», donde con curaduría de Ataúlfo Pérez Aznar se exhiben hasta el 21 de febrero 75 fotos en blanco y negro, testimonios silenciosos de intimidad, soledad y nostalgia.

Pintor (San Juan, 1941), considerado uno de los fotógrafos de autor más importantes por sus retratos intimistas de la vida, tiene su reconocimiento en esta retrospectiva en el barrio de Palermo, que forma parte de una época de la historia de la fotografía en la Argentina.

"Tronco y lavabo", San Juan, 1984.

«Tronco y lavabo», San Juan, 1984.

La exposición actual -la segunda retrospectiva que se le dedica a su obra- recorre el trabajo más representativo del fotógrafo desde comienzos de los 80 hasta el 2000, con la puesta en diálogo de sus series «Nocturnos», «Trompe L’oeil», «Horizontes», «Interiores» y «Retratos».

«Invitar a Oscar a tener un reconocimiento es algo que quería a título personal por la admiración que tengo por su trabajo, y por lo querido que es por sus colegas, amigos y la gente que, cuando ve su obra realmente siente la vibración. Tuve la oportunidad de generar este espacio de homenaje-retrospectiva, y que él lo disfrute junto a su familia», comenta a Télam, Gastón Deleau, director de FOLA, espacio que desde 2015 está dedicado a la exhibición de fotografía.

Tal como escribe Pérez Aznar en el texto curatorial sobre Pintor, «su obra es un retrato de sí mismo» y eso es lo que se exhibe. La composición de la imagen, su tiempo, la luz proyectada y las sombras describen intimidades y soledades en paisajes e interiores presentes en esta muestra.

Oscar fue el primer fotógrafo argentino en haber accedido a una mirada propia, que es lo más difícil de lograr, en función de ese vínculo con su tierra natal.

Ataulfo Pérez Aznar

En diálogo con Télam, Pérez Aznar relata que conoce a Pintor desde su primera muestra en la galería Lirolay en 1979, y que lo llevó a exponer en su galería Omega de La Plata, la primera fotogalería argentina. «Conformamos en 1984 el Núcleo de Autores Fotográficos (NAF) donde también estaba Marcos López, Eduardo Grossman, Hugo Gez, Helen Zout (entre otros). Éramos doce fotógrafos. Oscar dejó de participar en los 90, un poco descontento con el camino que había tomado la fotografía».

«Oscar fue el primer fotógrafo argentino en haber accedido a una mirada propia, que es lo más difícil de lograr, en función de ese vínculo con su tierra natal. El grueso de su trabajo lo sacó en viajes a su provincia y otros lugares del interior del país, pero con el mismo espíritu. Lo que reivindico de él es haber logrado esa síntesis», sostiene el curador, que participó en la anterior retrospectiva dedicada al fotógrafo, que tuvo lugar en el Centro Cultural Recoleta.

En la selección de las 75 fotos que se presentan ahora, Pérez Aznar incorpora tomas de otros lugares como Uruguay, y «algunos desnudos de Buenos Aires que conservan ese espíritu iniciático: esa mirada simple, comprometida, con gran cuidado en la composición, en la mayoría de los casos sin presencia humana, a menos que sea por ausencia, que es la característica principal de su obra y solamente seis retratos que mantienen ese espíritu del resto de sus trabajos. Esta muestra sintetiza su mirada», afirma.

"Calas", Buenos Aires, 1981.

«Calas», Buenos Aires, 1981.

Pintor abandonó la disciplina durante varios años hasta la muestra de 2008 que lo revitalizó y lo instaló en la fotografía argentina hasta la actualidad, con distintos compromisos de muestras e incluso en el acotado mercado fotográfico, donde hay pocos coleccionistas.

También fotógrafo y docente, Pérez Aznar refiere que como fotógrafos de la talla de Sara Facio y Jorge Aguirre, «Oscar forma parte de aquellos que supieron interpretar desde una mirada personal su propio país alejados de las modas. Eso es muy complejo. Ves las fotos y te parece que es algo simple y al alcance de la mano, pero lograr esa pureza, esa síntesis, es algo muy complicado».

Pintor estudió arquitectura en San Juan, carrera que no terminó pero en la que tuvo su acercamiento a la fotografía, y las bases del diseño gráfico, actividad está última en la que le interesaba trabajar. Instalado en Buenos Aires en 1965, trabajó en casas de publicidad como diseñador y realizó fotografía publicitaria. En 1981 participó del II Coloquio Latinoamericano de Fotografía en México, que marca un hito en la historia del arte fotográfico junto con la creación al año siguiente del Consejo Argentino de Fotografía entre los que estaban Sara Facio, Alicia D’Amico, Annemarie Heinrich y Juan Travnik, entre otros.

Por esos años, «la fotografía de autor se asociaba a la mirada etnográfica», con una mirada de lo «exótico latinoamericano», en contraposición a una fotografía más conceptual. En ese marco, la fotografía como expresión artística toma nuevos impulsos en su legitimación como práctica. Pintor participó en numerosas muestras y sus obras están en diversas colecciones de museos del país y el exterior y colecciones privadas.

Pérez Aznar explica que Pintor y otros fotógrafos incorporaron la categoría de «fotografía de autor» para diferenciarse del fotoclub: «Nos llamamos fotógrafos independientes. Somos aquellos que utilizamos la fotografía como medio de expresión para desarrollar nuestra propia mirada del mundo, a diferencia de otros que hacían fotos para participar en concursos con un tema», diferencia.

"Pablo con escanfandra", Buenos Aires, 1985.

«Pablo con escanfandra», Buenos Aires, 1985.

El fotógrafo estuvo influenciado por el trabajo de artistas como los norteamericanos Walker Evans (1903-1975) y Edward Weston (1886-1958). «En algunos aspectos supo dar la impronta argentina, la mirada propia», destaca el curador.

«Después del viaje a Europa, donde accedió al conocimiento de los grandes maestros y a algunas charlas orientadoras con Humberto Rivas, Oscar comprendió que la fotografía tenía una esencia permanente y profunda que en la Argentina estaba distorsionada sobre todo en el foto club, cautivos por el pictoralismo y el esteticismo recalcitrante. Por otro lado, los fotógrafos que a lo largo de los años fueron referentes de una fotografía más independiente y creativa, en su gran mayoría se dedicaban al retrato», dice Pérez Aznar.

«Lo interesante de Oscar es la experiencia de observar las imágenes y meterte en el túnel del tiempo. En el espacio, lo nostálgico, sumamente elocuente. Es algo que te genera profundas reacciones. Tanto en los interiores, en los cuales tiene la mirada de rescatar pequeños detalles de la decoración de las casa, las características -idiosincrasia de sus habitantes-, logró las mismas sensaciones también en los exteriores, donde sostiene la misma soledad. Es una constante la soledad y la nostalgia», indica.

La exposición comparte el espacio de FOLA (https://fola.com.ar) con otras dos muestras temporarias, la de Pablo Pintor «Transeúntes» -hijo del fotógrafo- y «Encuentro» con 50 afiches sobre muestras fotográficas como el de la presentación del libro de Sara Facio y Alicia D´Amico «Buenos, Aires Buenos Aires» (1966) que fue censurado por tener textos de Julio Cortázar.

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