TURISMO

Polémica y desmentida por una frase sobre Maradona atribuida al escritor César Aira

la editorial Blatt & Ríos, que el mes pasado publicó la novela "Lugones", decidió expedirse sobre la falsedad de la cita de Aira a través de su cuenta de Twitter.

la editorial Blatt & Ríos, que el mes pasado publicó la novela «Lugones», decidió expedirse sobre la falsedad de la cita de Aira a través de su cuenta de Twitter.

Tras el revuelo que generó una declaración en apariencia ingeniosa de César Aira que circuló en estos días sobre la disociación que se intenta instalar entre la vida privada de Diego Armando Maradona y la futbolística, Blatt & Ríos -la editorial que publicó su último libro- aseguró que se trata de una frase «apócrifa e insultante» que no pertenece al autor de «Ema, la cautiva» y que según pudo reconstruir Télam surgió a partir de un epígrafe ficticio utilizado por el escritor venezolano Camilo Pino en su novela «Crema Paraíso».

Con la temprana y sorpresiva muerte de Maradona, las redes sociales se llenaron de comentarios sobre el mejor futbolista de todos los tiempos. No todos provenientes de fanáticos o hinchas del jugador nacido en Fiorito, ya que el espacio pluralista y democrático de las plataformas fue aprovechado por los haters, por los políticos opositores y grupos radicalizados que no dudaron en hacer duras calificaciones y crear fake news alrededor del astro, entre ellas la atribuida a Aira: «Yo a Maradona lo respeto como drogadicto. Lo que haga dentro de una cancha no me interesa».

El supuesto comentario del autor de «La liebre» empezó a ser reproducido por decenas de incautos usuarios hasta que la editorial Blatt & Ríos, que el mes pasado publicó su novela «Lugones», decidió expedirse sobre la falsedad de la cita a través de su cuenta de Twitter.

A partir de la desmentida, Télam comenzó a rastrear el origen de la frase atribuida a Aira y llegó hasta «Crema Paraíso», una novela publicada este año por el sello Alianza y escrita por Camilo Pino, un escritor venezolano que vive en Miami. En la página nueve del libro en cuestión, aparece como epígrafe la frase: «Yo a Maradona lo respeto como drogadicto. Lo que haga dentro de una cancha no me interesa», con la firma de «César Aira». Hasta el momento no se conocía alguna mención anterior a esta formulación, ni siquiera en boca de algún personaje del escritor de Coronel Pringles.

El jefe de prensa de Camilo Pino, José de Montfort, aseguró a Télam que el epígrafe es apócrifo y que su origen es un «bot» de Twitter que utilizó la identidad @Cesar_aira, aunque ni la cuenta ni el contenido pueden verse en la actualidad.

Consultado por la inclusión de esta frase, el autor de la novela indicó que admira al autor de «Cómo me hice monja» y «El congreso de literatura», entre otras cosas porque es «un iconoclasta» Y aseguró que se «sorprendería que esté enojado. Es más, me sorprendería que esté enterado. Claro, nunca se sabe, Rousseau le pegaba a los hijos», ironizó.

 

Camilo Pino

Camilo Pino

El escritor venezolano contó la génesis de su encuentro con la apócrifa declaración, a la que llegó a través de un medio inglés: «Hace años comencé a seguir una cuenta de Twitter de Aira. Apenas vi la cita me di cuenta de que había dado con un epígrafe perfecto, una especie de declaración de intención para ‘Crema Paraíso’. Uno de los temas de mi novela es, precisamente, el golfo que puede separar la vida de un artista y su obra», explicó a Télam.

Pino explicó que «en 2015, cuando Aira estuvo nominado al Man Booker Prize, los medios anglosajones reprodujeron la cuenta @Cesar_aira como oficial. La seguí desde entonces. Era muy ingeniosa». Incluso la cuenta oficial del premio @TheBookerPrizes y la de su editor en inglés @NewDirections, entre otras, adjuntaban la cuenta del escritor argentino como auténtica».

Y aclaró: «La cuenta desapareció más o menos al mismo tiempo de la publicación de la novela. Entonces me percaté de que podía haber sido apócrifa y que, sin proponérmelo, había creado un juego airano. Esta derivación lo confirma», concluye el autor.

No es la primera vez que una frase de un escritor circula en las redes siendo apócrifa. Conociendo la genética de un autor -su temática, sus palabras recurrentes, sus ideas, su escritura- se pueden generar falsos textos. Por ejemplo, a partir de la palabra/idea espejo, el verbo conjeturar, el adjetivo «unánime» y alguna idea juguetona de la metafísica de los presocráticos se puede construir un poema atribuible a Borges.

En algunos casos no ha sido necesario tomarse ese trabajo. Durante muchos años (ya antes de la existencia de las redes sociales) se vendían posters y tarjetas con un poema atribuido al autor de «El Aleph» que no tenía nada de la poética borgeana. El texto se llamaba «Instantes» y con versos lavados mencionaba que si el poeta volviese a vivir comería más helados y daría más vueltas en la calesita. Varios lectores desprevenidos llegaron a «comprar» ese imaginario de Borges público, más cercano a la imitación que hacía de su figura el cómico Mario Sapag que al verdadero maestro de la literatura universal.

Ahora le tocó el turno a Aira. La frase da vuelta una idea popular que alude a que muchos aman al Maradona dentro de la cancha, pero no al de su vida privada. Sobre todo por su relación con sus hijos no reconocidos por un largo tiempo, por sus engaños, por su vida escandalosa y por el uso de drogas. La «ingeniosa» y celebrada frase invierte esos términos. Es algo impensado en la narrativa del autor de «Los misterios de Rosario» y «La guerra de los gimnasios».

Si bien Aira en su obra usa personajes literarios reales, no entra en la vida privada de ellos: por el contrario, son solo nombres, referentes que participan de otra trama que no se encima con la biográfica. En sus obras, la frase ligada de Maradona no aparece. Por otra parte, es conocida su postura ante el periodismo, no suele contestar entrevistas. Son muy pocos los que tuvieron el privilegio de conseguir su palabra. En ninguna de ellas aparece tampoco la alusión al futbolista. No tiene lógica.

Desde la muerte de Maradona, con esta y otras frases las redes trataron de causar malestar frente al dolor por la pérdida del ídolo popular. Algunas acciones atacaron directamente el sentimiento provocado por la tristeza y el cariño popular evidenciado en las despedidas al jugador que dio las mayores alegrías al pueblo argentino.

Entre los intentos de impugnación, un pequeño grupo dentro del movimiento feminista atacó a las mujeres que despedían a Maradona, entre ellas a las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, quien horas antes había escrito para a revista «Anfibia» un texto muy sentido y replicado, «Réquiem para un río imposible», donde habla del astro futbolístico como «el río siempre vivo aunque siempre traten de matarlo, el de la fiesta lujosa del pueblo». Lo mismo sucedió con la novelista Claudia Piñeiro, reconocida militante por los derechos de las mujeres.

Ante la catarata de insultos de hombres y mujeres autodeclarados «feministas», la autora de «La viuda de los jueves» y «Catedrales» escribió un tuit que decía: «…creen que si sos feminista no podés llorarlo. ‘Conmigo no, Barone’. La paciencia y el dolor no se llevan bien.» Y lo justificó con una nota publicada en el diario Marcha por Nadia Fink, Lisbeth Montaña y Camila Parodi, quienes se declaran «feministas, populares y maradonianas». Además, en otro tuit, Piñeiro citó una «respuesta de otro grande, Roberto Fontanarrosa: Qué me importa lo que Diego hizo con su vida, me importa lo que hizo con la mía».

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