SALUD

Propóleos para combatir herpes, úlceras y mucho más


El propóleo es uno de los remedios naturales más versátiles que se conocen. Es una sustancia cérea que fabrican las abejas, con la que bañan sus propias colmenas y las vuelven firmes. Lo obtienen de las yemas de los árboles y lo procesan en la colmena.

Se ha comprobado que su ingesta de manera regular ayuda a combatir virus, hongos y bacterias. Y posee un alto poder antioxidante, debido a su composición de vitaminas, minerales y aminoácidos.

El propóleos tiene una triple acción antiinfecciosa, ya que es antibacteriano, antimicótico y antiviral; es también un cicatrizante y antiinflamatorio. Además, se han comprobado en los últimos años sus propiedades inmunomoduladoras, de gran importancia en el tratamiento de enfermedades autoinmunes y desequilibrios del sistema inmunológico como las alergias y el asma.

De uso antiguo y moderno

Esta sustancia, elaborada por las abejas, es conocida por el hombre desde tiempos remotos. La utilizaban los sacerdotes egipcios para momificar los muertos; y más tarde, los griegos, quienes fueron los que lo llamaron propóleos; pro, que significa delante de y polis, que quiere decir ciudad.

¿Por qué este nombre? Porque las abejas utilizan el propóleos para barnizar el interior de la colmena con fines desinfectantes, para cerrar grietas, reducir vías de accesos y consolidar los componentes estructurales. También el propóleos es utilizado para recubrir los cadáveres de los enemigos que se hayan introducido en la colmena (escarabajos, roedores, lagartijas, etc.), que quedan embalsamados evitando su descomposición.

Todo en uno

El propóleos es una mezcla compleja de resinas, ceras, aceites esenciales, polen y microelementos, de consistencia viscosa y de color verde, pardo, castaño, rojizo e incluso puede ser casi negro, dependiendo de su origen botánico. Básicamente se compone de un 50-55% de resinas y bálsamos, 30-40% de cera de abeja, 5-10% de aceites esenciales o volátiles, 5% de polen y 5% de materiales diversos (orgánicos y minerales).

Cuando se extrae de la colmena, es una especie de pasta dura, que puede agruparse en terrones. Con ella se hacen extractos alcohólicos, cremas, preparados bebibles y tópicos de aplicación externa.

Se han identificado más de 160 compuestos en el propóleos, de los cuales un 50% son compuestos fenólicos, a los cuales se les atribuye acción farmacológica, entre los que se encuentran los ácidos fenólicos, como el ácido benzoico o el cafeico; y los flavonoides. Estos absorben radiación electromagnética y de esta forma representan una protección natural para las plantas contra la radiación UV del sol.

Esto explica el efecto protector sobre la piel de ciertos preparados en base a propóleos. Por otra parte presentan una barrera química de defensa contra microorganismos (hongos, bacterias y virus).

Investigaciones y resultados

Su capacidad contra las bacterias fue una de las primeras propiedades constatadas. Existe evidencia de que combate el helicobacter pylori, a quien se le atribuyen muchos casos de gastritis, úlcera gastroduodenal e incluso el cáncer gástrico.

En Francia, investigadores de la Facultad de Medicina de Rennes confirmaron la acción antiviral del propóleos frente al herpes tipo 1 y 2 y ante poliovirus. Otro tipo de patología viral que responde favorablemente al propóleos es el Herpes Zoster o “culebrilla”.Tratado precozmente en el período eruptivo, la remisión se acorta y se evita la neuralgia postherpética.

Como cicatrizante y antiinflamatorio, se utiliza de forma tópica en llagas, escaras y heridas de todo tipo, ya sea en la piel o en las mucosas como problemas de encías o llagas vaginales.

Para enfermedades de la piel, su uso tópico en cremas adicionadas con propóleos está indicado en acné y en psoriasis. También en el caso de faringitis y problemas en las cuerdas vocales, es de suma utilidad. Se recomienda a trabajadores de la voz, en forma de caramelos, como colutorio y en tomas bebibles.

Estimula la inmunidad

Como si todo esto no fuera suficiente, la gran novedad y esperanza, sin embargo, la dan diversos trabajos que demuestran que el propóleos estimula la inmunidad mejorando la acción de los linfocitos T y los B a la vez. De allí que se recomiende a aquellas personas que padecen enfermedades autoinmunes como esclerosis múltiple, escleroderma, lupus, artritis reumatoidea, por ejemplo; y también para contrarrestar los efectos de la quimioterapia y otros tratamientos que suprimen o inhiben la acción inmune natural.

Elegir el mejor

En Alemania, Japón y otros países del mundo el propóleos es ampliamente utilizado en medicina. En nuestro país, luego de la aprobación del consumo de propóleos como “suplemento dietario”, se ha incrementado su demanda para la elaboración de subproductos, pero la concentración y la capacidad de actuar contra problemas de salud dependen de la calidad del laboratorio productor. Para obtener información acerca de la confiabilidad del producto se puede consultar al INTA, al ANMAT y también a las Sociedades de apicultores del país.

Es conveniente adquirir el propóleo en casas naturistas o en comercios especializados en miel orgánica.

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