SALUD

Creció el uso innecesario de antibióticos y alertan por sus consecuencias



A nivel mundial, aproximadamente un 70-80% de los pacientes hospitalizados por COVID-19 reciben antimicrobianos  fundamentalmente ante la sospecha de infección respiratoria baja (IRB). No obstante, estudios científicos observacionales  muestran una frecuencia global de coinfección (coronavirus más una bacteria) en sólo un 6% de los pacientes que reciben antibióticos de amplio espectro.


Esta situación es una muestra más de lo que viene ocurriendo desde hace décadas con el uso inadecuado de los antibióticos a nivel global. Por eso, desde la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), señalan la necesidad urgente de hacer un uso responsable de los antimicrobianos como forma de combatir la multirresistencia presente en bacterias causantes de neumonía, meningitis e infecciones en la sangre, entre otras patologías para las cuales muchas veces ya no existen fármacos eficaces.

Una semana para tomar conciencia

La Sociedad Argentina de Infectología (SADI), en el marco de la Semana del Uso Responsable de Antimicrobianos’ una iniciativa que promueve la OMS a nivel mundial y que se conmemora del 18 al 24 de noviembre, hizo un llamado a tomar mayor conciencia sobre esta problemática y a restringir el uso de antibióticos solamente para aquellos casos con indicación médica precisa. Esto atañe a la población general, a las autoridades sanitarias, farmacéuticos y dispensadores de farmacias y a la propia comunidad médica.

En Buenos Aires, la tasa de infecciones por bacterias multirresistentes cada 10 mil egresos hospitalarios en la Ciudad de Buenos Aires pasó de un 3,6% en 2010 a un 39,1% en 2014.

Se calcula que para el 2030 el consumo mundial de antimicrobianos aumentará un 67% y en el 2050 la resistencia antimicrobiana será una de las principales causas de muerte, superando al cáncer. La resistencia antimicrobiana avanza más rápido que la generación de nuevos antibióticos.

Aumentó con la pandemia

A nivel mundial, durante la pandemia de coronavirus se vio que, aunque estemos ante la presencia de una enfermedad viral, hubo un aumento del consumo de antibióticos por dos factores. El primero, asociado a la indicación de antibióticos habitual frente a la neumonía de la comunidad, cuando en realidad la coinfección ‘bacterias-virus’ en pandemia es menor al 6% de los casos, entonces allí hay una sobreprescripción de antibióticos.

“El segundo factor es que los pacientes que se internan y que están gravemente enfermos por Covid- 19, sufren infecciones asociadas al cuidado de la salud al estar ventilados, con catéteres o sonda vesical, y estas infecciones son las que se relacionan mayoritariamente con gérmenes multirresistentes; son las infecciones intrahospitalarias que requieren un alto consumo de antibióticos de amplio espectro”, sostuvo la Dra. Wanda Cornistein, infectóloga, coordinadora del Programa de Resistencia Antimicrobiana de la SADI y Jefa de Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral.

Para el Dr. Lautaro De Vedia, infectólogo, ex presidente de la SADI y jefe de la División Asistencia Especial del Hospital Muñiz de Buenos Aires, con la pandemia de Covid-19 la situación de la resistencia antimicrobiana tendió a empeorar, debido a la administración innecesaria de antibióticos por parte del equipo médico. 

En un principio cuando uno recibía a un paciente no sabía si tenía coronavirus o una neumonía bacteriana, entonces ante la duda, particularmente en los pacientes graves, se le daba antibióticos hasta tener los resultados. Ahora tenemos recomendaciones desde la SADI que nos indican ser cautos. Si hay que hacer un tratamiento antibiótico debe ser por períodos más breves, y en los pacientes no tan graves tal vez abstenerse de suministrarlos cuando se sospecha de Covid. Hay que dejar el antibiótico solo para los casos de sospecha de coexistencia del virus SAAR-CoV-2, con una infección bacteriana”, detalló el Dr. De Vedia.

¿Por qué se genera?

La resistencia es un mecanismo natural, entre otros, que tienen las bacterias para defenderse de un ámbito que les resulta hostil, esto lo hacen no sólo en el cuerpo sino donde estén, en la tierra, el agua, donde sea. ‘Klebsiella pneumoniae’ y ‘Pseudomonas aeruginosa’ son algunas de las bacterias que se adaptan a los antibióticos, generan mecanismos para sobrevivir y poseen mayor resistencia.

Se calcula que cada año unas 700.000 personas mueren en todo el mundo como consecuencia de la resistencia antimicrobiana y que de no tomarse medidas al respecto esa cifra llegará a los 10 millones para el 2050 .

Además, de acuerdo con una base de datos sobre la eficacia de tratamientos con antibióticos y nuevos patrones de resistencia realizado en más de 60 países, se ha registrado un incremento en la resistencia de algunas bacterias Gram negativas en América Latina, de alrededor de un 14% en 2011 a 29% en 2016 . 

Según señaló el Dr. Francisco Nacinovich, integrante del Programa de Resistencia Antimicrobiana de la SADI y jefe de Infectología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), el mecanismo de la resistencia necesita muy poco estímulo para gatillarse y no tiene que ver con la cantidad ni la duración de un tratamiento antibiótico.

“Un solo comprimido de cualquier antibiótico mal prescripto, sobre todo para infecciones virales respiratorias, es suficiente para que el microorganismo desarrolle los mecanismos para ser resistente a ese antibiótico. Si se dan antibióticos para una infección viral, que es donde más se utiliza por error, las bacterias que viven con nosotros habitualmente se sienten agredidas y reaccionan haciéndose resistentes”, indicó el Dr. Nacinovich.

Debería ser excepcional

El mal uso de antimicrobianos va incluso más allá de la situación puntual de la pandemia y representa una problemática con múltiples responsabilidades. Este tema nos incumbe a todos, los médicos tenemos mucha responsabilidad, hoy se sabe que los tratamientos aun siendo más breves son igual de efectivos que los que hacíamos antes, que eran prolongados; hay que prescribir antibióticos sólo cuando es estrictamente necesario. Por su parte, la población tiene que saber que el antibiótico sólo tiene que ser prescripto por el médico o el odontólogo y que los farmacéuticos no deben vender los antibióticos sin receta. A su vez las autoridades y gobiernos también deben controlar”, insistió el Dr. De Vedia.

Más mortales que el infarto

 “En 2010 la tasa de infecciones por bacterias resistentes como la ‘Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenemes’ o productora de carbapenemasas (KPC) era del 3,6% cada 10 mil egresos hospitalarios en la Ciudad de Buenos Aires, en 2014 había trepado al 39,1%. En Argentina se estima que la mortalidad por infarto de miocardio esta alrededor del 5%, mientras que ahora una infección por una bacteria multirresistente puede tener una mortalidad superior al 40-60%. Estamos en un escenario donde tenemos bacterias para las cuales no tenemos antibióticos para combatirlas. Esto ya ocurre, es una realidad en Argentina y es muy serio. No tenemos mucho tiempo para resolver este problema: se calcula que para 2050 se van a morir más personas por gérmenes resistentes que por cáncer u otras enfermedades como las cardiovasculares”, concluyó el Dr. Nacinovich.

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