SALUD

¿Cómo afrontar la decepción de niños y jóvenes durante la pandemia?


La decepción es un sentimiento cada vez más presente en niños y jóvenes y se encuentra entre el abanico de los muchos efectos dolorosos provocados por el Covid-19.

A medida que la crisis avanza, se ha vuelto una constante para ellos perderse actividades cotidianas como ir a jugar a casa de amigos, las “pijamadas”, cumpleaños, deportes, actividades recreativas, “previas” y bailes.

Además de estos factores, la pandemia ha provocado e incrementado situaciones negativas dentro del contexto familiar que les ha generado miedo, decepción, ansiedad y tristeza. Desde principios de marzo, UNICEF ha realizado encuestas en relación a niños y jóvenes, revelando que:

-1 de cada 10 había experimentado violencia en el hogar.

-El 57 % enfrentaba problemas económicos debido a que los trabajos de sus padres se vieron afectados.

-El 62 % necesitaba mayor orientación de los profesores para el aprendizaje virtual.

Los más jóvenes no poseen las herramientas adultas para darse cuenta claramente de los que le pasa y tampoco saben cómo manejarlo. Esto provoca que de repente, puedan volverse irritables, enojados, caprichosos, impacientes y fastidiosos.

Si ellos pudieran expresar alguno de sus sentimientos durante la pandemia dirían algo así: “No sé que hacer en casa, no tengo actividades, las clases virtuales no son divertidas y si hago las tareas, es para que mis padres no se enojen. ¿Si no puedo jugar con mis amigos, porqué no me dejan estar más tiempo con la Play, celular, Ipad, televisión o computadora?” La decepción prevalece cuando sus planes no pueden realizarse o han sido cancelados y las alternativas no resultan atrayentes. Es necesario comprenderlos sin tildarlos de egoístas, porque cada una de sus pérdidas son vividas como pequeños duelos.

Estas son algunas herramientas que les podemos brindar para salir de la decepción.

En niños pequeños

  1. Validar sus emociones

A veces los niños no necesitan una solución, sino que precisan ser escuchados. Hacer eco de sus sentimientos al aceptar que la situación es difícil, injusta o frustrante, puede ayudarlos a sentirse escuchados y acompañados.

  1. Ofrecer ideas en lugar de dar órdenes

Decirle a un niño lo que debe hacer cuando se siente atrapado en una emoción de la que no puede salir, resulta frustrante. En vez de indicarle: “Calmate”, resulta más efectivo ofrecer ideas poniéndose uno mismo como modelo: “A veces me ayuda acariciar al perro cuando estoy molesto” o “A veces me ayuda a dar un paseo en bicicleta o dibujar cuando estoy triste”.

  1. Apelar a la creatividad

Ayudarles a encontrar soluciones novedosas durante el distanciamiento social para que no se pierdan actividades proponiéndoles nuevas formas: “Este año no hay campamento con el colegio, así que vamos a ir con tus amigos al parque y llevaremos linternas para hacer luces en los árboles y sogas para aprender a hacer nudos.”

  1. Mostrar que uno está presente

Hacerles saber que uno también se siente triste por lo que les sucede, usando una frase simple: “Me da pena lo que está pasando. Ojalá pueda ayudarte”, para que ellos sepan que uno está de su lado.

En jóvenes

  1. “Hablemos de lo que te pasa”

En los jóvenes pueden coexistir la tristeza por perder actividades, ansiedad por el virus e incluso culpa por concentrarse en sí mismos durante una pandemia. La propuesta de hablar acerca de sus emociones, les brinda un espacio para expresarse, sin que se les esté diciendo qué hacer o cómo sentirse.

  1. ¿Puedo ayudarte en algo?

A diferencia de los niños pequeños que necesitan que se les enseñen estrategias de afrontamiento, es posible que los jóvenes sepan lo que necesitan. Formular esta pregunta demuestra la intención de ayudar en lo que precisen. Pueden pedir un abrazo, un descanso para calmarse, una oportunidad para hablar o una idea de cómo resolver el problema. También pueden responder: “no lo sé”, lo cual sería una oportunidad para brindarles opciones.

  1. “Pensemos alternativas”

Los jóvenes a menudo saben lo que quieren, pero pueden dudar de estar haciendo lo correcto. Estar abierto a escucharlos con frases del tipo: “Si esto no se puede, busquemos una alternativa”, abre la puerta para trabajar en conjunto.

  1. Comprender las dificultades propias de la adolescencia

La realidad es que nuestras vidas son completamente diferentes de lo que eran hace unos meses y los jóvenes han resignado mucho en una etapa particularmente conflictiva. Entender que su mal humor, enojo y desplantes, son parte de la revolución hormonal que atraviesan en vez de tomarlo como una contienda personal, mejorará los vínculos y permitirá que puedan compartir las emociones.

Todos estamos atravesando momentos inciertos, pero muchos niños y jóvenes están viviendo estos sentimientos intensos ligados a la decepción por primera vez. Es importante ayudarlos a tomar conciencia de los obstáculos acompañándolos desde la comprensión y buscando con ellos nuevas formas de disfrutar.

Por la Lic. Marina Rovner, Especialista en Trastornos de ansiedad, fobias y pánico.Licenciada en Psicología.Magíster en Comunicación y Cultura.Profesora Titular Universidad Abierta Interamericana.

Related posts

El gobierno anunció que el aislamiento sigue hasta el 11 de octubre

admin

Los puntos clave de la nueva Ley de IVE

admin

Cuarentena: ¿Puedo sacar a pasear a mi perro?

admin