SALUD

Vitamina K, aliada de la vitamina D para proteger los huesos y las arterias


Hoy muchos especialistas acuden a las vitaminas para aliviar, prevenir, bajar riesgos y disminuir síntomas. Así como recientemente se enfatizó el rol protector de la vitamina D frente a la infección del COVID19, es bueno saber que ésta trabaja en combinación con otra vitamina que es la K, en la protección ósea y arterial.

Las vitaminas D, imprescindibles

Tanto la vitamina D como la K son en realidad un grupo de sustancias, y hoy ya se diferencian sus funciones en el organismo.

Por ejemplo, cuando tenemos vitamina D3 suficiente, nuestros huesos pueden absorber el calcio necesario y nuestra tiroides funciona sin problemas. Es una vitamina liposoluble, es decir que se almacena en las grasas de las células. El calcitriol o vitamina D3 es la forma activa de la vitamina D que se encuentra en el cuerpo, intervienen en su producción el hígado y los riñones.

Mediante  alimentos que contengan esta vitamina, como la leche, el huevo, el hígado de vaca, el aceite de hígado de pescado se obtiene parte de ella; pero la mayoría se produce por la transformación del colesterol o del ergosterol por la exposición a los rayos ultravioletas.

Protectora de los huesos y las arterias

Su función más célebre es la de regular los niveles de calcio en los huesos y se ocupa además de la regulación de los niveles de calcio y fósforo en sangre, promoviendo la absorción intestinal de los mismos a partir de los alimentos y la reabsorción de calcio a nivel renal.

La deficiencia de vitamina D también ha sido relacionada con el síndrome metabólico, un grupo de problemas de salud que puede incluir resistencia a la insulina, niveles altos de colesterol y triglicéridos, obesidad y presión arterial alta.

La vitamina D, por otra parte, es un inhibidor del sistema renina-angiotensina (RAS) de su cuerpo, que regula la presión arterial. Si es deficiente de vitamina D, esto provoca una activación inapropiada de su RAS, que podría conducir a la hipertensión.

¿Cómo se absorbe mejor?

Para alcanzar buenos niveles de vitamina D la exposición solar en época estival debe ser corta, entre 15 y 20 minutos, y siempre fuera de los horarios pico de mayor radiación solar; en otoño e invierno las exposiciones deben aumentarse. En jóvenes y adultos, la exposición puede ser de manos, cara, brazos o piernas a una cantidad de luz solar que lleve a un estado “suberitemal”, que equivale al 25% de la cantidad que causaría un leve tono rosado en la piel. Esta exposición debe repetirse 2 o 3 veces por semana. Cabe destacar que las pantallas y protectores solares disminuyen o bloquean (dependiendo de su graduación) la síntesis de vitamina D.

En algunos casos es aconsejable que el médico indique una suplementación con vitamina D, sobre todo en las personas mayores de 65 años que permanecen adentro de su casa la mayor parte del tiempo o a residentes de hogares para la tercera edad o a personas con enfermedades cutáneas.

El combo con la vitamina K

Como recomendación general los adultos necesitan cerca de 8,000 UI por día para lograr alcanzar un nivel sérico de 40 ng/ml. Tome en cuenta que si usted decide tomar un suplemento oral de vitamina D3, también deberá aumentar su consumo de vitamina K2, ya que estos dos nutrientes trabajan sinérgicamente. Juntos, producen la proteína de la matriz GLA (MGP), que se congrega alrededor de las fibras elásticas del recubrimiento arterial, protegiéndolo de la formación de calcio.

La vitamina K2 también activa una proteína llamada osteocalcina, producida por los osteoblastos, que es necesaria para unir el calcio en la matriz de su hueso. La osteocalcina también parece ayudar a evitar que el calcio se acumule en las arterias.

Más sobre la vitamina K

Esta vitamina es esencial para la salud de los huesos y en especial, en la menopausia, donde cumple funciones múltiples al proteger no solo de la osteoporosis sino además de la artrosis y la espondilitis, así como de afecciones cardiovasculares.

“En la actualidad se hallan identificadas 16 proteínas dependientes de la vitamina K (VKD), de las cuales 5 estarían ligadas a la salud del hueso”, explica la Dra. Magda Rafecas, Profesora de Nutrición y Bromatología del Instituto de Fisica Corpuscular (Universitat de Valencia – CSIC) en un texto publicado en Acofar, revista de Farmacología española.

Una de las vitaminas K, la menaquinona-4, resulta esencial para que el cuerpo use el calcio en el tejido óseo y no se deposite en lugares indeseados. Según un estudio publicado en 2013, los potenciales beneficios para la salud ósea de la vitamina K2 menaquinona-4 pueden obtenerse con una dosis diaria de 600 microgramos, que podría cubrirse con dieta o suplementos.

La vitamina K2 tiene además una función básica para el control de la coagulación y está ligada a problemas que precisamente aparecen durante la menopausia, como la disminución de la densidad ósea, la calcificación arterial, el cáncer, la resistencia a la insulina , la osteoartritis, la enfermedad renal crónica, y procesos inflamatorios.

Para la artrosis de rodilla

“Las dos formas de artritis, la osteoartritis primaria, debida a sobrepeso o a intervenciones quirúrgicas y la artritis reumatoide, degenerativa y autoinmune, mejoran con el aporte de vitamina K, en este caso la MK-4, que es la efectiva en estas dos patologías. Podemos considerar que la osteoartritis es dosis-dependiente de la vitamina K y que esta vitamina posee un efecto protector especialmente en rodillas; y que debe de ser parte del tratamiento la terapia farmacológica con dosis de vitamina K. Recordemos que la osteoartritis, junto con la espondiliosis lumbar y la osteoporosis, es una de las patologías más invalidantes que existen, afirma Rafecas.

¿Dónde obtenerla?

En cuanto a las fuentes alimentarias la filoquinona (vitamina K1) es la fuente mayoritaria de vitamina K, ésta se encuentra en las hojas verdes, lechuga, brócoli, espinacas y también en pequeñas cantidades en el aceite de oliva y en otros aceites de semillas, aunque la hidrogenación y refinación reducen su biodisponibilidad y los efectos biológicos de dicha vitamina.

Por otro lado, las bacterias intestinales que colonizan el intestino delgado sintetizan menaquinonas (vitamina K2) y se supone que podrían aportar el 50% de los requerimientos de esta vitamina. Hay que tomar en cuenta sin embargo las terapias con antibióticos, ya que pueden reducir ostensiblemente el aporte que llega por está vía, al disminuir la flora intestinal benéfica.

Consulta a tu médico para saber si no necesitas suplementos de vitamina K2 y de esta forma proteger tus huesos y arterias.

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