SALUD

Día Internacional de las personas mayores: Cómo cuidar la salud en la tercera edad


Llevar una alimentación equilibrada y hacer ejercicio físico en forma regular son las premisas básicas para mantener una buena vida después de los 65 años. También es fundamental concurrir al médico regularmente y hacerse los chequeos de rutina.

Como parte de un proceso totalmente natural, a medida que avanza la edad, el organismo va sufriendo modificaciones y perdiendo parte de sus funciones. Para contrarrestar el paso del tiempo, sin embargo, existen prácticas simples que ayudan a regularlas, principalmente, llevar una correcta alimentación y hacer ejercicio físico.

Pautas alimentarias

El paso de los años produce modificaciones en todas las células, tejidos y órganos del cuerpo, afectando el funcionamiento de todos los sistemas corporales. Puntualmente, los cambios en el aparato digestivo se manifiestan en el tránsito intestinal, siendo el más preocupante el estreñimiento.

De acuerdo con el doctor Jorge Morón, los factores que contribuyen a este cuadro son: el efecto de medicamentos que alteran el tránsito intestinal, la hidratación inadecuada, el sedentarismo y la inmovilidad prolongada, el bajo consumo de fibras, vegetales y frutas, y ciertas enfermedades.

En este sentido, es fundamental consumir cuatro veces al día alimentos variados que contengan proteínas, hidratos de carbono, lípidos, sales minerales y vitaminas, e incorporar periódicamente alimentos ricos en fibras (frutas, verduras y granos enteros).

Además, la comida debe ser de preparación simple, estimulante del apetito y de fácil masticación y digestión. Al respecto, el doctor Morón brinda las siguientes recomendaciones:

  • Ingerir 4 o 5 porciones de leche, yogurt o queso descremados. Estos productos aportan proteínas, hierro, calcio, vitaminas y antioxidantes. El calcio es esencial, ya que mantiene la fortaleza en los huesos y previene la osteoporosis.
  • Reducir el consumo de sal.
  • Disminuir el consumo de té o café porque alteran la calidad del sueño.
  • Consumir abundantes líquidos (mínimo 2 litros por día). Con el envejecimiento disminuye la percepción de la sed, pero el cuerpo necesita del agua.

¡A moverse más!

La mayoría de los adultos mayores puede realizar algún tipo de actividad física adaptada a su nivel de movilidad. Esto previene y propicia el tratamiento de la diabetes, el sobrepeso, la hipertensión arterial, la artrosis y la osteoporosis, favorece la función digestiva y mejora la calidad de sueño.

La actividad física también fortalece los huesos y músculos, lo que previene caídas, una causa común de lesiones, fracturas y discapacidad entre los adultos mayores. Una simple caminata durante 30 minutos a paso constante y sostenido, al menos 3 veces a la semana, puede resultar muy útil. Si no puede hacerlo de corrido, intente caminar durante 15 minutos dos veces al día o 10 minutos 3 veces al día.

Otros cuidados a tener en cuenta

El cuidado de la piel también es muy importante, ya que ésta se vuelve más seca, pierde elasticidad y se hace más frágil a medida que envejecemos, facilitando la aparición de lesiones e infecciones.

De igual manera merecen atención los pies, que pueden sufrir daños por causa de ciertas enfermedades, la mala circulación y las consecuencias de uñas mal cortadas o el uso de zapatos inadecuados. “Los problemas de los pies son a veces la primera señal de problemas de salud como artrosis, diabetes, trastornos neurológicos o circulatorios”, advierte el doctor Morón.

Asimismo, la correcta salud de los dientes y la boca es esencial, ya que condiciona la ingesta de los alimentos necesarios para nutrirse. En este sentido, mantener una buena higiene dental y de las prótesis ayuda a prevenir la pérdida de piezas, enfermedades dolorosas y la masticación inadecuada, que puede generar digestiones pesadas y problemas gastrointestinales.

En la tercera edad, puede producirse una disminución gradual de los sentidos, fundamentalmente la audición y la visión. Las consultas periódicas al especialista y los chequeos de rutina ayudan a evitar que el avance de ciertas patologías oculares y auditivas llegue a generar aislamiento social o algún accidente doméstico.

La memoria también se ve afectada ante el proceso de envejecimiento pero mantenerse activo ayuda a combatir sus efectos. Dedicar parte del tiempo libre a desarrollar hobbies, adquirir nuevos conocimientos y realizar actividades sociales y culturales no solo fomenta el funcionamiento del cerebro sino que también disminuye el aislamiento y el riesgo de depresión.

Finalmente, el doctor Morón resalta que los adultos mayores deben vacunarse periódicamente para poder prevenir enfermedades infecciosas graves. Las vacunas más útiles para este grupo son: Antigripal, Doble Bacteriana Difteria – Tétanos (cada 10 años), Hepatitis B y Antineumocócica.

ASESORAMIENTO

Dr. Jorge Morón (MN 101230)

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