SALUD

Avena, un tesoro de nutrientes que baja el estrés y protege el corazón


La avena es una semilla muy nutritiva. Aporta más proteínas, grasas, fibra y vitaminas del grupo B que el resto de cereales, por lo que debería estar más presente en la dieta diaria. Se trata de un excelente recurso remineralizante y vitamínico, muy adecuado para personas debilitadas, convalecientes de una enfermedad, para niños en edad de crecimiento, para personas mayores, mujeres embarazadas o anémicas.

Pero además, la avena contiene un alcaloide, la avenina, que baja los niveles de ansiedad. Actúa como equilibrador del sistema nervioso, calma los estados de irritabilidad y de ansiedad leve, alivia el insomnio, incluso en niños pequeños; y favorece el rendimiento intelectual. Además de contener avenina -el alcaloide no tóxico, que relaja- posee vitamina B1, cuya carencia produce irritabilidad. Es una excelente sustancia para combatir la fatiga intelectual. Si se consume el grano entero, también el silicio que contiene es relajante.

Proteínas y minerales

La avena es una gramínea anual que puede alcanzar hasta un metro de altura, con las hojas muy largas y planas, y las flores agrupadas de dos en dos en espigas laxas. Florece en primavera y a principios del verano. Se cultiva ampliamente en países de clima templado, como alimento para el hombre y el ganado. Su presencia en la industria dietética, sobre todo la de la avena biológica, y en la industria cosmética es cada vez mayor. Con fines medicinales se aprovechan las espigas fructificadas y la paja seca. Sus semillas son muy ricas en sales minerales (hierro, cinc, manganeso y fósforo), en vitaminas B1, A y E, almidón y ácidos grasos poliinsaturados como el linoleico. Contienen, además, mucílagos, fitosteroles e isoflavonas.

Las dos fibras

Los ácidos grasos de la avena contribuyen a reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos en la sangre lo que previene trastornos cardiovasculares.

En la avena hay además otra arma secreta contra el colesterol: la fibra soluble. Esta se lleva el colesterol, permitiendo su eliminación. Otra virtud de esta fibra soluble es controlar el apetito, sobre todo en los diabéticos: la avena permite mantener a raya los niveles de insulina mucho más fácilmente. Tomar un vaso de agua en la que se hayan dejado hidratar durante 6 o 7 horas unas 2 cucharadas de avena es un remedio rápido que da sensación de saciedad.

A esto se le suma otras propiedades de la fibra soluble, como que ayuda a otro componente de la avena, la fibra insoluble, para favorecer el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento.

El salvado de avena es donde se encuentran estas dos fibras. Este salvado, que es la cáscara de la semilla, es uno de los más indicados para combatir todas las afecciones que derivan de una inadecuada movilidad intestinal. Permite que se desintoxique el organismo completo debido a la acción de barrido suave que ejerce la fibra sobre la mucosa intestinal, pero su acción es mucho más suave que la del salvado de trigo, que hoy en día ya no es tan recomendado debido a que puede irritar excesivamente.

Usos internos y externos

La ventaja de la avena reside en su combinación de nutrientes, por lo que es útil para la fatiga intelectual, física, el debilitamiento por enfermedades o anemias, y como antiestrés. Una preparación muy sencilla que se puede utilizar es el agua de avena, que se prepara con dos cucharadas soperas de grano de avena por cada litro de agua. Se hierve durante un cuarto de hora, se tritura bien para darle consistencia de horchata y se cuela. Se puede tomar durante el día, incluso fría de la nevera, en etapas de debilidad, agotamiento y falta de energía. Tiene la ventaja de que sacia la sed.

Los copos (semillas prensadas) se consumen cocinados con agua o caldo vegetal. Para comerlos crudos ( en realidad, ya tienen un proceso de calor y prensado) , lo ideal es dejarlos en remojo para que se hidraten bien.

La infusión se prepara con una cucharada de paja de avena por taza: Se toman 2 o 3 diarias. Unos 10-15 gramos diarios de avena en grano son suficientes; y en caso de extractos o tinturas, 15 a 20 gotas tres o cuatro veces al día.
Para uso externo, las mismas propiedades sedantes y antiinflamatorias la hacen recomendable. En este caso, la harina de avena se aplica para mejorar enfermedades de la piel como psoriasis, sarna, urticaria, dermatitis, acné, quemaduras y quemaduras solares.

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