SALUD

¿Te falta energía y estás muy cansado? La causa podría estar en el colchón


Dormir sobre un colchón en mal estado o elegir el modelo incorrecto puede atentar contra un descanso reparador y generar somnolencia, agotamiento, mal humor, migrañas, dolores de espalda y cuello.

Aunque los colchones no vengan con fecha de vencimiento como los alimentos, el paso del tiempo conlleva un desgaste de sus materiales, lo que puede afectar de manera negativa el descanso nocturno. Por ello, si al levantarte sentis la sensación de que no haber dormido lo suficiente o sufris a diario de dolores de espalda y cuello, quizá tu colchón haya llegado al fin de su “vida útil” y sea necesario reemplazarlo. 

¿Cuándo es momento de cambiarlo?

No existe un colchón tan bueno como para que dure toda la vida. La recomendación general sobre el plazo de renovación es de entre 8 y 10 años. Durante este periodo de tiempo, los componentes de los colchones van perdiendo calidad y efectividad hasta llegar un punto en el que su uso puede perjudicar el descanso y la salud.

Sin embargo, para mantenerlo en buen estado durante toda su vida útil es necesario garantizar un desgaste progresivo y homogéneo. Esto se logra rotándolo y girándolo semanalmente o cada15 días.

Además, para mantener en buenas condiciones el colchón es importante contar con una buena base. Por ello, en el caso del somier, se recomienda cambiar ambas partes en forma simultánea, pues una base dañada puede restar efectividad al colchón.

Tampoco se debe restar importancia a la almohada, cuyo plazo de renovación es de un máximo de 2 años.

Signos que indican que es necesaria una renovación

Además del tiempo pasado desde la fecha de compra (entre 8 y 10 años), estos signos indican que es necesario cambiar el colchón (y también la base, si se trata de un somier):

  • Levantarse cansado, sin energía o con la sensación de no haber dormido lo suficiente: Estas consecuencias son más habituales cuando el colchón sobre el que se duerme tiene más de 10 años.
  • Dolores de espalda y de la zona lumbar: Si cada día te despertas con malestar o dolor en la espalda y la zona lumbar, puede que el colchón no esté resultando un buen apoyo para la parte superior del cuerpo.
  • Desniveles en el colchón: Si no se rota y se gira con cierta regularidad, sus materiales no se desgastan de forma uniforme, por lo que se puede hundir o presentar abultamientos, hoyos o desniveles.
  • Alergia y estornudos a la hora de dormir: Con el paso del tiempo, los ácaros y alérgenos pueden apoderarse de los colchones. Si el deseo de estornudar aparece cada vez que te acostas en la cama, es buen momento para sustituirlo.
  • Descansas mejor en otro colchón: Si es posible hace la prueba de dormir en otra cama y, al despertar, compara cómo sentis el cuerpo, si has dormido mejor o si sentis que le falta energía.

Qué tener en cuenta a la hora de comprar

Sobre qué tipo de colchón se debe elegir, no hay una respuesta definitiva, ya que cada persona tiene sus necesidades particulares para obtener una noche de sueño reparador. No obstante, existen algunas recomendaciones generales que se deben tener en cuenta a la hora de elegirlo:

  • Debe ser confortable y proporcionar apoyo uniforme de la cabeza a los pies.
  • No debe ser ni muy duro ni muy blando. Lo ideal es una superficie recta y firme. Una superficie muy dura no se adaptará a los contornos del cuerpo y una muy blanda se hundirá y no le dará al soporte firme y necesario para sostenerlo. Además, un colchón demasiado blando hace que la sensación de calor sea mucho mayor, dificultando el descanso.
  • En cuanto a la altura, debe ser como mínimo de 18 centímetros; mientras que de largo debe medir 10 centímetros más que la persona que duerma en él.
  • La almohada no debe ser ni demasiado alta ni demasiado baja. Las más adecuadas son las de pluma que soportan la cabeza para que las vértebras de la nuca estén niveladas con el resto de la columna. En algunos casos pueden ser útiles las almohadas cervicales ortopédicas.

4 tips para conservar el colchón en buen estado

  • Girarlo y rotarlo cada semana o cada 15 días para que el desgaste sea uniforme.
  • Airearlo habitualmente durante unos minutos para prevenir la proliferación de ácaros y alérgenos.
  • No permitir que los niños salten sobre él, sin importar el material del que está hecho.
  • Colocar el colchón sobre un soporte (cama o base de somier) robusto, fuerte y resistente.

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