SALUD

El hisopo, la planta bíblica que actúa en más de 10 enfermedades


El hisopo (Hyssopus officinalis), originario de la región mediterránea, es una planta perteneciente a la familia de la menta, que crece en suelos secos y que alcanza un metro de altura. Tiene múltiples propiedades medicinales por las que te conviene conocerla. Además, el hisopo es célebre: su uso está registrado en la Biblia.

Su tallo ramoso, recto y leñoso, se cubre de hojas pequeñas lanceoladas y estrechas de color verde oscuro y espigas de flores blancas, rosadas, púrpuras o intensamente azules; estas últimas son las que más concentración de principios activos tienen; desprenden un fuerte aroma, que recuerda al del alcanfor.

Debido al sabor amargo pero muy agradable del hisopo, en muchos lugares se emplea como condimento. También se usa el hisopo como ingrediente en la elaboración de algunos licores.

Sus útiles propiedades

El hisopo presenta propiedades digestivas, por lo que es muy utilizado para tratar malas digestiones (dispepsia), también casos de estreñimiento y problemas digestivos en general. Debido a esta propiedad es recomendable consumir los preparados del hisopo posterior a las comidas.

Como carminativo, la planta del hisopo actúa favoreciendo la eliminación de gases acumulados en el tubo digestivo, por lo cual es una planta muy útil para tratar casos de flatulencia y meteorismo.

Por sus propiedades diuréticas, el hisopo estimula la función renal al favorecer la eliminación de líquidos del organismo. Lo ideal es tomarlo en infusión un par de tazas por día, a media mañana y media tarde, o luego de las comidas.

Un expectorante eficaz

Entre las principales características del hisopo se destacan sus propiedades expectorantes, ya que actúa favoreciendo la eliminación de secreciones acumuladas en los pulmones, por este motivo está totalmente recomendada para ayudar el tratamiento en casos de bronquitis. Además, la planta del hisopo también se utiliza para tratar resfriados con abundante presencia de tos. Contiene marrubina, una lactona con efecto fluidificador de mucosidades bronquiales, así como aceites esenciales que son antisépticos y diosmina, un flavonoide muy reconocido por su acción venotónica y protectora de la circulación. El aceite esencial se elimina a través de las vías respiratorias y así actúa en ellas.

Las indicaciones más comunes son gripe, resfriados, bronquitis, rinitis, sinusitis y asma. La Comisión E, una guía terapéutica sobre plantas medicinales de gran reconocimiento en el mundo, indica los preparados de hisopo para estimular la circulación, contra el catarro intestinal, en afecciones de las vías respiratorias y resfriados, dolores de pecho y neuropatías.

Una planta con historia

La planta se considera en uso desde la Antigüedad preclásica; su nombre en Occidente es una adaptación directa del griego υσσοπος, tomado a su vez del hebreo esob. El hisopo ya aparece nombrado como hierba aromática en el Tanaj hebraico, y en el Evangelio según Juan es la planta en la que los legionarios que custodian la cruz de Jesús de Nazaret ensartan la esponja embebida en vinagre que le dan de beber.

Tal vez por esta razón, en los orígenes de la Iglesia cristiana, era una rama de hisopo la que se mojaba en agua bendita para esparcir sobre los fieles y los objetos en la Pascua. Hoy el dispositivo de metal precioso que se utiliza para tal fin se llama justamente, Hisopo.

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