SALUD

23 de septiembre: Día mundial del síndrome de las piernas inquietas


El síndrome de las piernas inquietas es un trastorno que se caracteriza por una necesidad prácticamente irresistible de mover las piernas, generalmente durante la tarde o noche.

Suele producirse cuando la persona está sentada o recostada y, generalmente, empeora con el paso de la edad y puede interrumpir el sueño.

Síntomas y signos

  • Ganas irrefrenables de mover las piernas.
  • Sensación de borboteo o tirón.
  • Ardor u hormigueo en las extremidades inferiores.
  • Dolor, palpitaciones o molestia.
  • Picazón.

Si bien estas sensaciones pueden aparecer durante el día, son más habituales en la noche cuando la persona se acuesta o si pasa mucho tiempo de pie. Las molestias pueden durar una hora o más y, a veces, se presentan en la parte superior de las piernas, los pies e incluso los brazos.

¿Por qué se produce?

Este molesto trastorno puede ocurrir con mayor frecuencia en personas con:

  • Enfermedad renal crónica.
  • Diabetes.
  • Deficiencia de hierro.
  • Mal de Parkinson.
  • Neuropatía periférica.
  • Embarazo.
  • Esclerosis múltiple.

Las situaciones de estrés también pueden empeorar los síntomas, los cuales contribuyen con la aparición de insomnio y problemas de sueño.

10 consejos para aliviar el malestar

  1. Evitar las cenas pesadas.
  2. No consumir cafeína ni alcohol antes de dormir.
  3. No fumar.
  4. Realizar ejercicios con regularidad como la natación.
  5. Evitar permanecer sentado o de pie por mucho tiempo.
  6. No usar ropas ajustadas y de materiales sintéticos que dificulten la circulación.
  7. Masajear y estirar las piernas justo antes de ir a dormir.
  8. Evitar dormir durante el día o permanecer en la cama mucho tiempo.
  9. Cuidar el ambiente de la habitación: evitar el exceso de ruidos y de luminosidad, y controlar la temperatura de la habitación.
  10. Dormir con medias de algodón.

Remedios caseros que pueden ayudar

  • Antes de ir a dormir, frotar con suavidad unas gotas de vinagre de sidra de manzana en las piernas. Aplicarlo a diario con el fin de relajar los músculos y acelerar la circulación.
  • Calentar por unos segundos una cucharada de aceite de coco y dejar enfriar hasta que esté tibio. Aplicar, mediantes suaves masajes circulares, por las piernas desde los tobillos hasta la ingle.
  • Frotar, de forma circular y suave, desde los tobillos hasta la parte superior de los muslos, unas gotas de aceite de lavanda. Hacerlo todos los días, antes de acostarse.

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