SALUD

22 de septiembre: Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica


La leucemia mieloide crónica es una enfermedad oncohematológica en la que se produce una alteración en la médula ósea en la que un gen anormal, llamado BRC-ABL, enferma a las células que producen glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos. Esas células comienzan a multiplicarse descontroladamente, se acumulan en la medula ósea y luego pasan al torrente sanguíneo.

En Argentina se diagnostican cerca de 3 mil nuevos casos de leucemia por año y se estima que la leucemia mieloide crónica representa entre el 10 y el 15% de todas las leucemias. Es más frecuente en adultos mayores, pero puede aparecer en cualquier momento de la vida.

Nuevos tratamientos

Si bien no es el tipo de leucemia más frecuente, sí es la que ha experimentado una revolución en términos de su tratamiento, que es considerado uno de los éxitos médicos de los últimos 30 años. Su manejo cambió significativamente con la llegada de los ‘inhibidores de tirosina quinasa’, que mejoraron enormemente los niveles de respuesta, reduciendo el riesgo de que la enfermedad evolucione. Esto se traduce en índices de sobrevida relativa similares a los de la población general.

Recientemente, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), aprobó un nuevo medicamento inhibidor de tirosina quinasa. Se trata de Bosutinib, que ya está comercialmente disponible en nuestro país en dos presentaciones de 28 comprimidos recubiertos. Está indicado para el tratamiento de pacientes adultos con leucemia mieloide crónica en cualquiera de las fases de la enfermedad y para usarlo como primera línea o en ulteriores.

El bosutinib está indicado en pacientes de reciente diagnóstico o con antecedentes de tratamientos previos con otros inhibidores de la tirosina quinasa.

Al respecto, la Dra. Beatriz Moiraghi, médica de planta del Servicio de Hematología del hospital Ramos Mejía, remarcó que “Bosutinib es una importante incorporación al arsenal terapéutico de este tipo de leucemia, porque a pesar de contar con avances muy significativos para su manejo, siguen existiendo necesidades insatisfechas para determinados pacientes. Esta es una opción que alcanza resultados de eficacia tan contundentes como las demás, pero lo hace en menos tiempo y con un muy buen perfil de seguridad, lo que la convierte en una herramienta muy valiosa”.

Terapias personalizadas

“Contando con varias opciones de la misma familia de drogas, el desafío es determinar cuál es la más indicada para cada paciente. Todas obtienen muy buenos resultados en términos de eficacia, por lo que se vuelve pertinente considerar el perfil de seguridad de cada una y ver en qué etapa de la vida se encuentra cada paciente al diagnóstico o ante una recaída, porque no es lo mismo el caso de una mujer joven con leucemia mieloide crónica que querrá ser madre en algún momento, al de un adulto mayor con comorbilidades cardiovasculares, por ejemplo”, aclaró la Dra. Carolina Pavlovsky, médica hematóloga, Jefa del Departamento de Investigación Clínica de Fundaleu.

Aunque los índices de respuesta con inhibidores de tirosina quinasa son elevados, algunos pacientes desarrollan resistencia o intolerancia. “Para obtener los mejores resultados posibles y prevenir que la enfermedad progrese, es crítico considerar a qué medicación ha fallado antes y por qué: resistencia, intolerancia, status de la mutación BCR-ABL1, comorbilidades y toxicidades”, detalló la Dra. Pavlovsky.

ASESORAMIENTO

Dra. Elena Beatriz Moiraghi (MN 67.626) Médica Hematóloga.  Médica de Planta del Servicio de Hematología del Hospital Ramos Mejía

Dra. Carolina Pavlovsky (MN 93.883) Médica Hematóloga. Jefa del departamento de Investigación Clínica de FUNDALEU

INFOGRAFÍA: Gentileza Pfizer Inc.

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