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SALUD

Mitos y verdades sobre la toxoplasmosis


Generalmente se suele responsabilizar a los gatos como los únicos transmisores de la toxoplasmosis. Sin embargo, esto es un mito como tantos otros que circulan popularmente sobre esta enfermedad zoonótica.

“Sólo los gatos pueden transmitirla”.

NO ES CIERTO: Los gatos son huéspedes definitivos de un parásito microscópico llamado Toxoplasma gondii, responsable de la producir la toxiplasmosis. Sin embargo, esto no significa que sean transmisores por contacto directo. Por el contrario, en la mayoría de los casos, la transmisión se produce por ingestión de carne contaminada o mal cocida, y por el consumo de agua o verduras mal lavadas. Otra forma de contagio es a través del contacto con heces de gato contaminadas durante las primeras horas después de la evacuación.

Además de los gatos, otros animales como el cerdo, las vacas, las ovejas, las aves y algunos insectos también pueden ser portadores y diseminar el parásito.

“Puede contagiarse de persona a persona”.

EN ALGUNOS CASOS SÍ: La toxoplasmosis no es transmitida por contacto directo con los gatos. Tampoco se contagia de persona a persona, salvo en el caso de la transmisión de madre a hijo durante el embarazo o a través de una transfusión de sangre o de un transplante de un órgano de una persona infectada.  

“La enfermedad no causa síntomas”.

ES CIERTO: En la mayoría de las personas, la infección es asintomática. Los síntomas, si aparecen, suelen hacerlo uno o dos semanas después de entrar en contacto con el parásito y consisten en:

  • Inflamación de los ganglios linfáticos de la cabeza y del cuello.
  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre.
  • Malestar muscular.
  • Dolor de garganta.

Pero aún sin causar ningún tipo de síntoma, la enfermedad puede agravarse, afectando el cerebro, los pulmones, el corazón, los ojos o el hígado.

“La enfermedad es grave en embarazadas”.

ES VERDAD: En la mayoría de los casos la enfermedad en el humano es de muy bajo riesgo. Sin embargo, en caso de desarrollarse en mujeres embarazadas adquiere peligrosidad, ya que puede generar riesgos para el bebé o provocar abortos, de acuerdo al momento de la gestación en que se produzca el contagio. También puede ser grave en pacientes inmunocomprometidos, como personas trasplantadas o portadores de VIH.

“No existen terapias para tratar la enfermedad”.

ES FALSO: En general, las personas asintomáticas no necesitan tratamiento. Pero, quienes si lo requieren, deben tomar antipalúdicos y antibióticos.

Si se detecta en mujeres embarazadas, es importante implementar el tratamiento médico lo antes posible a la madre, y posteriormente el tratamiento postnatal al recién nacido.

Los pacientes con SIDA o con sistemas inmunes débiles, por su parte, deben continuar el tratamiento por más tiempo que las personas sanas con el fin de prevenir la reaparición de la enfermedad o que la infección se propague por todo el cuerpo, lo cual puede ser mortal.

¿Cómo prevenir el contagio?

Si bien la transmisión no es por contacto directo con el gato, las malas condiciones de higiene y los algunos hábitos, como no lavarse las manos periódicamente, pueden aumentar el riesgo. Por ello tenga en cuenta:

  • Recolectar diariamente las heces de los gatos utilizando guantes y luego lavarse muy bien las manos. Es importante destacar que la materia fecal sólo puede transmitir el parásito en las 48 o 72 horas posteriores a la evacuación.
  • Limpiar diariamente la bandeja sanitaria de los gatos.
  • Aunque no tenga gato, al momento de hacer jardinería recuerde que pueden haber restos de materia fecal de otros gatos. Por eso se recomienda utilizar guantes.
  • Proteger las áreas de juegos infantiles de excrementos de perros y gatos.
  • Lavarse siempre las manos antes de comer.
  • Cocinar bien la carne y lavar cuidadosamente frutas y verduras antes de consumirlas.
  • Limpiar los utensilios y/o elementos que hayan estado en contacto con carne cruda.
  • Mantener al gato alejado de la cocina y de la mesa donde se come.
  • Para evitar que su mascota se infecte con el parásito que causa la toxoplasmosis, alimentarlo con comida especial para gatos o con carnes bien cocidas, nunca con carne cruda o poco hecha.
  • Visitar regularmente al médico veterinario para controlar el estado sanitario del gato y realizar las desparasitaciones correspondientes.
  • Extremar estas medidas si en la casa habitan mujeres embarazadas o pacientes inmunocomprometidos.

Importante: La convivencia con un gato no implica ningún riesgo para sus dueños si se mantiene una correcta alimentación y una limpieza diaria de su materia fecal.

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