SOCIEDAD

Veteranos de Malvinas reparten comida para sus vecinos

Por Mariano Cerrato 
@MarianoDCerrato 

Prestar un servicio a la comunidad y ser solidario en tiempos de pandemia por el coronavirus es algo fundamental, en especial si se trata de ayudar a los que más lo necesitan. Este es el caso de los ex combatientes del Centro de Veteranos de Guerra de las Malvinas de La Matanza, quienes cada día colaboran en la tarea de proveer de alimentos a más de 2.000 personas.

En un trabajo que cuenta con la colaboración del Ejercito nacional y del municipio de La Matanza, los veteranos preparan la comida en las cocinas del Centro de Formación N° 1, ubicado en el barrio Vicente López de la localidad de Villa Celina. Una vez que tienen listas las provisiones, se suben a los camiones y ayudan en la repartición de las viandas a tres iglesias de distintos barrios de la ciudad, que dan raciones que alcanzan para llenar entre 2.000 y 2.500 platos.

En diálogo con Crónica, el ex combatiente y secretario de la Confederación Nacional de Combatientes de Argentina, Ramón Robles, contó como surgió la idea de ayudar a la gente. «Un día escribimos en el grupo de WhatsApp que podíamos llegar a hacer algo para ayudar y les dimos la idea al municipio, sólo necesitábamos tener el espacio para hacerlo. Ellos nos pusieron al Ejercito para ayudarnos y nos dieron el lugar, que tiene dos cocinas para trabajar», explicó Robles.

Un grupo de veinte personas, compuesto por una persona del Ejército, ex combatientes y sus hijos, que conforman el grupo Legado Malvinas, se encargan de preparar las raciones, que suelen ser guisos de arroz, de fideos y de lentejas. «Vamos temprano a un depósito a buscar el material que necesitamos para preparar la comida y que nos da la provincia de Buenos Aires. Los elementos que usamos vienen aprobado por ellos y tiene todo lo que se necesita para que la gente se alimente bien durante toda la semana», sostuvo el ex combatiente.

Los camiones del ejército trasladan los «entre 90 y 95 tachos» de comida a tres iglesias distintas, ubicadas en los barrios de Sarmiento, Las Achiras y Vicente López. «Es un trabajo que lleva mucha coordinación», subrayó Robles, quien combatió en la guerra en las Islas Malvinas y hoy se dedica a ayudar a la gente desde otro lugar, en donde la premisa de servir a la patria se cumple en un sentido diferente, pero con la misma esencia. «Estuvimos en la guerra y sabemos lo que es pasar hambre. Por eso, no queremos que la gente que nos rodea sienta esa horrible sensación», asegura.

Esa posibilidad de poder ayudar a los demás llena de energía a los ex combatientes, que cumplen múltiples roles todos los días y dan lo mejor de sí para poder ayudar a las personas que más lo necesitan. «Para nosotros es algo muy emocionante poder hacer esta tarea. Después de la guerra nos escondieron bajo una alfombra y pasamos momentos difíciles. No queremos que nuestros compañeros pasen por la misma humillación, por eso queremos ayudar a los demás. Creemos que con este aporte damos una mano para que la gente no se sienta abandonada», remarcó el veterano de guerra.

Ramón Robles también se tomó su tiempo para reflexionar acerca de que se debe sacar de bueno sobre los tiempos difíciles que vive el país, basado en su experiencia de vida, y subraya que espera que esta pandemia «sirva para que el país y el mundo cambien, para ser más solidarios».

«Tenemos que tener claro que nadie se salva solo, que la patria es el otro. Nos va a costar mucho levantarnos de esta situación, pero vamos a tener que poner el lomo todos».

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